lunes, 25 de mayo de 2015

No Soy Un Profesional De La Psicopedagogía

Suelo recibir correos de personas algo desorientadas con esto de la Dislexia reclamando una señal que les guíe hacia la luz. Ello me preocupa y complace a la vez, pues me gusta ayudar si está en mi mano hacerlo, pero me asusta que se espere de mi más de lo que puedo ofrecer. No perdáis el norte, como dictamina el título de ésta Bitácora: “No soy un profesional de la psicopedagogía”. Ton solo soy un navegante más en este impredecible mar de la vida. Si deseáis mirarme de algún modo, hacedlo como a un amigo, como a un compañero de viaje en la distancia dispuesto a echaros un cabo en la medida de sus posibilidades.
Dicho esto, me centraré en los citados correos recibidos, empezando por destacar el de una mamá fabulosa que se desvive por su hijo disléxico y que desea saber como evitar que su hijo se golpee a si mismo cada vez que algo le sale mal, o, simplemente, no le sale. Por lo visto, el chico se frustra fácilmente y se insulta tachándose de tonto. Partiendo de la base de que ésta SuperMamá, además de todo su cariño y apoyo, está llevando a su niño a una Psicopedagoga, una Fonoaudióloga y también a una Terapista Ocupacional, podría atreverme a aconsejarle que se cuidase de no mostrar ante él su preocupación, un tanto excesiva, porque si éste se percata de ello lo más probable es que se aferre a su condición y no es eso lo que se busca. El objetivo es facilitarle su integración en la sociedad. Si ve que puede tener a su mamá a su merced a causa de la dislexia, como cualquier niño que se precie de serlo, lo usará sin reparos como herramienta para mantenerla constantemente pendiente de él. No digo que éste sea el caso, pero si, como me ha expuesto, el niño se auto flagela física y verbalmente cuando se frustra, lo suyo desde mi punto de vista, sería comprobar si la reacción es la misma cuando se frustra sin saber si su mamá esta presente y actuar en consecuencia. Creo humildemente que saber eso ayudaría a escoger el modus operandi para corregir la citada conducta. Ya que no es bueno que se sienta estúpido cuando se equivoca, ha de entender que todos nos equivocamos, disléxicos y no disléxicos. Que las equivocaciones son un paso normal del aprendizaje. Vamos, que para aprender primero hay que equivocarse. Esta SuperMamá va ha tener que trabajar mucho la autoestima de su niño. Ese es el talón de Aquiles de los Disléxicos. Este ha de verse a si mismo al mismo nivel que los demás. Mas que nada, porque el saberse diferente puede ser un hándicap a la hora de integrarse con otros niños. De ahí la tendencia al aislamiento que muchos padecen. Eso hay que evitarlo, pues si él se aísla porque se sabe diferente, los otros niños también le aislaran porque percibirán instintivamente que hay algo raro en él, y en consecuencia, le rehuirán.

EL segundo correo que destacaré, es el de un adolescente que sin andarse con rodeos me pregunta a palo seco: ¿Cómo saber que no eres Tonto?…  Ésta es, sin duda, la pregunta mas difícil que me han hecho desde que comencé mi odisea por éstas impredecibles aguas del ciberespacio. No sé si estoy a la altura. Admito que me halaga el modo en el que algunos jóvenes os dirigís a mi, pero no olvidéis que no soy un gurú de la Dislexia, solo una persona con ciertos encantos similares a los vuestros. En fin, que os puedo decir que en el fondo de vuestros corazones no sepáis ya, salvo que, si empezáis tomando ese rumbo vais mal encaminados. Escuchadme bien, estimados navegantes, la premisa principal en esta vida que os a tocado vivir es creer en vosotros mismos por encima de todas las cosas. Por ello, tras quemarme la neurona durante un tiempo razonable. Hago acopio de las sabias palabras de la  Mamá de Forrest Gump, y os digo que “Tonto es el que hace tonterías". Y si eso no os vale, en mi caso, si os sirve de ejemplo, siempre tuve claro que si era capaz de interesarme por cuestiones como la Mecánica Cuántica y entender su teoría de las infinitas probabilidades no podía ser un Tonto. Yo os insto a que probéis a profundizar en cualquier tema que os llame la atención. La cosa esta en entender, no en memorizar. Podríais sorprenderos gratamente. No tenéis nada que perder. No tenéis que demostrarle nada a nadie, salvo a vosotros mismos. Lo peor que os puede pasar es que le deis un subidón a vuestra autoestima, y eso, queridos compañeros de viaje, nunca está de más.
Por otro lado, permítanme recordaros que las etiquetas son un peligro para nosotros. Ir por la vida apoyándonos en la muleta del ”yo soy" es más una desventaja que un beneficio. Remplazar un "Yo soy tonto" por un "Yo soy Disléxico" no resuelve nada. Pues, una cosa es saber a que te enfrentas y otra muy distinta es remplazar una etiqueta por otra. Si nos acomodamos, si nos limitamos a decir, no sé hacer esto o lo otro porque soy Disléxico, le estaremos dando la razón a nuestros retractores. Esos que nos encasillan como vagos. La premisa a adoptar, ha de ser siempre: “Sé a que me enfrento, y voy a luchar para superarlo.”

Por último y no menos importante responderé a un tercer correo, en el cual, una jovencita me pregunta: ¿Que hacer cuando te acosan por ser disléxico?… Cuando os crucéis con el típico prepotente que acostumbra a dirigirse a vosotros con expresiones tan duras como “Eres un mierda” o “No vales para nada” cerrad el oído. Nadie os puede hacer daño si no se lo permitís. Repito: Nadie os puede hacer daño si no se lo permitís. Preguntaos, quién tiene el control de lo que sentís… ¿Ellos o vosotros?… ¿Quién sabe mejor que nadie lo que sabéis o dejáis de saber?… ¿Ellos o vosotros?… No merecen que les dediquéis ni un segundo de vuestro valioso tiempo. Vista al frente y dejad que las corrientes de vuestras buenas vibraciones os empujen, viento en popa y a toda vela, hacia mares menos tormentosos.

Je, je… Empiezo a parecerme a Mel Gibson en Braverheart, cuando éste se pasea a caballo ante sus tropas entonando el típico discurso épico de somos los más chulos y vamos a ganar esta guerra. Tranquilos, que no cunda el pánico. Es que estoy un poquito tocado del cogote, ya saben, soy un Disléxico de esos, un bicho raro, algo así como un mutante.

No confundamos la falta de autoestima con la ignorancia. Esta sensación es solo un espejismo, una mala herencia del pasado, una consecuencia lógica de no haber sido atendidos correctamente. Y es que, cuando nos enseñan a no creer en nosotros mismos, es fácil caer en la debilidad de pensar que todos los demás son mas listos que uno. No olvidéis que la inteligencia no tiene nada que ver con almacenar datos superfluos en nuestras seseras, sino  con saber afrontar la vida con dignidad enriqueciéndonos con las cosas buenas que ésta nos da.

Si alguno siente la imperiosa necesidad de exteriorizar lo que lleva dentro. Si lo que  necesitáis es liberaros de la carga de las experiencias pasadas. Podéis exorcizar vuestros fantasmas en mi blog. Os recuerdo que mi puerta siempre está abierta a aquellos que deseen compartir su experiencia personal con la Dislexia.
Yo soy partidario de soltar lo que se lleva dentro una sola  vez, aliviar el alma, liberarla de esa carga, y luego, simplemente olvidar. Seguir adelante sin volver la vista atrás. Porque si persistimos en rememorar reiteradas veces esos recuerdos, corremos el riesgo de vernos atrapados en un ciclo vicioso de auto lamentación, y como he dicho otras  veces,  no es sano vivir revolcándonos en nuestras miserias.
Por otro lado. Siguiendo una propuesta de mi amiga del "Face”, Sara Gómez Barrial, también podéis compartir experiencias positivas. En una nueva iniciativa del blog que he bautizado con el enunciado. "Soy disléxico pero..." en el que podéis hablar de vuestros logros.
El ser humano necesita comunicarse. No podemos cabalgar siempre solos. Porque no estamos solos, somos más de los que imaginamos, y si algo se  nos da bien, es imaginar.

Cuando empecé a soltarme con las Bitácoras de esta fantástica aventura marítima, una amiga de la infancia me dijo sorprendida: " Nunca se me hubiese ocurrido pensar que poseyeras un mundo interior tan inmensamente rico”. Y es que cuando me lanzo a escribir protegido tras la pantalla de mi ordenador soy quien nunca fui, un individuo culto y desenvuelto, aunque cara a cara, en el día a día, no sea así. Es posible que, el que ahora os escribe, no sea yo. Quizá, solo sea la proyección de lo que pude haber sido y no soy.

Ahora me he de ir, otras cuestiones me reclaman, pero tranquilos, como de costumbre, volveré, y lo haré con más fuerza. Como el que se aleja buscando impulso para golpear un portón difícil de franquear.
  

viernes, 20 de marzo de 2015

Un Feliz Día Del Padre


Este año, los Chuquis de este navegante, han sabido sorprenderle gratamente regalándole unos dibujos, de elaboración propia, basados en el ciber-personaje que gusto enfundar para deleite propio y ajeno : "Un Hombre En Una Botella". Los cuales, merecen ser mostrados en este blog con sumo orgullo.

Hoy, más que nunca, sobran las palabras. ;-)
Un cordial abrazote para todos, a día del Señor de 2015


yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez