viernes, 20 de marzo de 2015

Un Feliz Día Del Padre


Este año, los Chuquis de este navegante, han sabido sorprenderle gratamente regalándole unos dibujos, de elaboración propia, basados en el ciber-personaje que gusto enfundar para deleite propio y ajeno : "Un Hombre En Una Botella". Los cuales, merecen ser mostrados en este blog con sumo orgullo.

Hoy, más que nunca, sobran las palabras. ;-)
Un cordial abrazote para todos, a día del Señor de 2015


yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez

jueves, 12 de marzo de 2015

Madrid con la Dislexia y Luz Rello


Madrid con la Dislexia, ha distribuido por la red el siguiente comunicado apoyando a Luz Rello en un nuevo proyecto.
“Ayer estuvimos con Luz Rello escuchando lo que tiene en marcha, y dispuestos a ayudar con lo que necesite. Pronto pediremos ayuda a familias, para que hagan un test de unos 15 minutos a sus hijos y necesitamos toda la colaboración posible. Os pedimos que los que estéis dispuestos a ayudar, busquéis también a otros que lo estén y haremos una cadena.
Muchas gracias Luz, por dedicar tu trabajo a hacer la vida de niños con Dislexia más fácil.
Entre todos, será un éxito!”
Por ello, con el fin de aportar mi granito de arena a esta cadena, lo publico en mi blog para que llegue a más personas, acompañándolo con el video: “New solutos foro dyslexia: Luz Rello at TEDxMadrid”.



domingo, 8 de marzo de 2015

Aclarando Puntos :-)

En este universo de mareas incontrolables nos desplazamos en trayectos cortos para no perder el rumbo. Nadie dijo que navegar en una botella fuera una tarea fácil. Sujetos a un timón imaginario no es difícil confundir la derecha con la izquierda. No obstante, a razón de vuestros reclamos, no tengo reparos en lanzarme a la aventura de divagar con estas bitácoras delirantes. Estos secretos a gritos. Estas confidencias entre bloguero y lector, llenas de verdades incomodas que pueden gustar o no gustar según sean interpretadas. Por lo que aprovecho para recordaros que el tono de lo que aquí se expone es siempre afable y lleno de buenas intenciones.

En principio, responderé a dos correos que han acaparado mi atención directamente en el muro del blog. Creo que es un modo sano de subsanar dudas, allí donde las hubiere.

Respuesta al primer Correo:Sí, es cierto que en mis entradas al blog, recalco en demasía la cuestión de que se nos considere estúpidos por no recordar datos superfluos que no nos impiden asimilar los conocimientos sino retener las palabras adecuadas para transmitirlos a otras personas, porque es lo que mas daño nos causa. Este injusto y constante bombardeo a nuestra autoestima con el que debemos lidiar todos los días. Unas veces con mas fortuna que otras. No cabe duda. Es nuestro pan de cada día. El talón de Aquiles que nos hace vulnerables ante los depredadores sociales. El fantasma del pasado que nos sigue a todas partes. El perro negro de la “O.M.S.” que nos arrastra a la depresión en cubierto. Que nos empuja a lucir la agotadora máscara de individuo, inocuo, afable y bonachón con el que no se cuenta para nada por sus torpezas pero se le tolera por su simpatía. Aprender a combatir estos sentimientos no es fácil, lo sé. Pero si queremos sobrevivir en el diseño social contemporáneo hemos de aprender a ser fuertes y canalizar toda nuestra energía en las cosas que se nos dan bien. Sé, que mas que una cura, es un parche que no sirve para seguir adelante con cierta dignidad, y es que mientras no haya nada mejor, habrá que agarrarse a eso como a un clavo ardiendo. Porque, como he dicho, es lo único que nos queda.”

Y, respuesta al segundo correo: “Así es, los disléxicos nos manejamos como pez en el agua en las distancias cortas. Un hola, un adiós, unas bromas ligeras y, sutilmente cortantes, continuamos nuestra marcha. No vamos de “Protas” ni nos dejamos avasallar. Todo está precisamente calculado de forma innata. Supongo, que actuamos de ese modo a consecuencia de nuestras experiencias pasadas. El caso, es que esa máscara o coraza protectora no es fácil de mantener. Basta con que empiecen a conocernos mejor para que la citada protección no se sostenga y caiga por su propio peso. Y es que, transcurrido equis tiempo manteniendo esta pose, los que interactúan con nosotros empiezan a percatarse de nuestras debilidades y en menos de lo que canta un gallo nos pierden todo el respeto que nos pudieran haber procesado. Pues no es lo mismo decir que “Cristóbal Colón descubrió América con la Niña, la Pinta y la Santa María”. Que decir que “Un señor descubrió un país con tres barcos”. La información sesgada es incomoda hasta para mí que soy disléxico. Es por ello que la mayoría tiende a admirar a los individuos que hablan con claridad, seguridad y contundencia. Perfectamente arropados por un sinfín de datos, citas, fechas y nombres, aunque, a la hora de la verdad, algunos no tengan ni idea de lo que están diciendo. Pero bueno, eso es irrelevante, lo que cuenta es que no haya fisuras que fragmenten la idea principal del mensaje. Ardua tarea ésta, para individuos como nosotros. No digo que no seamos capaces de llegar a cumplir con las expectativas. Lo que digo es que nos requiere un esfuerzo tal, que mitiga las ganas de intentarlo solo con pensarlo. Y es ahí, cuando surge en los demás la impresión de que somos vagos.  Pero ¿qué es un vago?... Según el diccionario que tengo ahora a mano, un vago, es una persona que tiene poca disposición para hacer algo que requiere esfuerzo o constituye una obligación, especialmente trabajar. Yo no sé ustedes, pero yo no me veo como una persona con poca disposición para el esfuerzo. Al contrario, mas bien soy una persona que se ha de esforzar el doble para obtener lo que una persona supuestamente normal conseguiría sin esfuerzo. Lo cual es frustrante. Hasta estos, cuando no se les compensa a razón de sus esfuerzos se sienten frustrados.”

Aclarados esos puntos, también quisiera hace hincapié en que, a veces, me escriben felicitándome por haber superado la dislexia, lo cual me deja desconcertado, y eso, que me consta, que lo dicen de muy buena fe. Dejen que me explique. Una cosa es superar los daños psicológicos, o físicos en algunos casos, infringidos por haber nacido disléxico, y, otra cosa, es superar la dislexia. La dislexia no se supera, se aprende a vivir con ella, compensando, en la medida de lo posible, sus deficiencias con sus virtudes. Esto lo digo plenamente convencido de que la dislexia, en sí, no es un problema. Tampoco lo es la persona que la padece. Los problemas los crean las personas de su entorno que no aceptan ni entienden lo que ellos son. Unas personas que les obligan a ver el mundo de un modo que no comprenden, a memorizar cosas que les cuesta recordar. Que les ignoran cuando estos intentan explicarles por qué no pueden cumplir con lo que se espera de ellos. Que los encasillan como "Estúpidos", “Vagos" o “Tontos". Apelativos que van a oír siempre, a lo largo de sus vidas. Desde que nazcan, hasta que mueran, porque, lamentablemente, siempre va haber alguien incapaz de empatizar con ellos. En mi caso, es raro el día que alguien no se dirige a mi con uno de esos apelativos. De hecho, ya ni les escucho. Me entran por un oído y me salen por el otro. Que voy ha hacer, ¿entrar en guerra contra el mundo?... no vale la pena.

"La dislexia es un mito, una falacia, una excusa para no rendir, para no trabajar, para no hacer nada...Eternas opiniones formuladas sin conocimiento de causa, sin un fundamento lógico respaldado por el estudio de un especialista, que penetran como dagas, en nuestros corazones confundidos. Destruyendo, sin compasión, a las personas que podíamos haber sido.
Esas cosas son las que te destrozan por dentro. Y sus secuelas, por muy buena disposición que uno tenga, son de por vida. Yo todavía he de luchar contra la constante sensación de que no sirvo para nada. Esa lección si que supieron inculcármela a base de palos. Y no hay terapia que la corrija , salvo, que golpee mi cabeza contra un retrete para descubrir el "Condensador de Fluzo", robe Plutonio para generar 1000 Megavatios de potencia y lo introduzca en el deposito de un DeLorean adaptado para viajar en el tiempo, y viaje a mi pasado, unos días antes de que mis padres me matricularan en aquel lúgubre colegio, e influir en dicha decisión, de alguna forma, para que cambien de opinión. Cosa que no va a pasar. El hecho, es que lo sucedido, sucedido está. Sea el caso que sea, hemos de aprender a vivir con ello. Así es la vida. Nuestra forma de ser es la consecuencia de nuestras vivencias. Yo he superado el daño que me hicieron. Puedo mirar al pasado y hacerle frente sin temor, pero, amigos míos, eso no cambia lo que soy.

Video psicoeducativo realizado por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) sobre la Depresión.
Traducción del Instituto de Terapia Cognitiva Conductual (ITCC Argentina).

He de confesaros, que constantemente suelo pensar en tirar la toalla y abandonar este viaje en botella a ninguna parte, pero siempre surgen, de los recovecos menos esperados del ciberespacio, personas encantadoras, que sin pretenderlo, me contaminan con sus esperanzas reavivando la extinta llama de mi antorcha. Haciendo que este navegante emerja de las profundidades del impredecible mar de la vida para encaminarse rumbo hacia los cegadores destellos de las mágicas y reconfortantes puestas de sol. Sé que mirar directamente a esa luz me puede cegar impidiéndome ver la realidad, pero, es que es tan hermosa. Si es que, a mi modo de ver, piense, lo que se piense, los sueños, siempre resultan ser más bonitos que la realidad.

Un cordial abrazote, a día del Señor de 2015

Ilustración ©MarcoASantanaS
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yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez