domingo, 1 de agosto de 2010

Padres E Hijos:


Cuando prevés el nacimiento de un hijo, deseas para él todo lo que tú no tuviste. Cuando nace, sólo deseas protegerlo de los males del mundo. A medida que crece, te vas viendo reflejado en él, por lo cual, optas por intentar impedir que cometa los mismos errores que tú. Irónicamente, al actuar de ese modo, no puedes evitar ver la imagen de tus padres, tiempo atrás, diciéndote lo mismo que hoy le dice a él. Con este descubrimiento, cae un misterioso velo del que no te habías percatado y tus ojos se inundan con el resplandor de una luz distinta que te hace ver las cosas de otro modo. Empiezas ha estrechar lazos con tus padres como nunca lo habías hecho. Los reproches se esfuman dando lugar a la comprensión más absoluta. Una comprensión silenciosa, latente en gestos y miradas, pues para algunas cosas sobran las palabras.

Ilustración ©MarcoASantanaS 

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