viernes, 27 de agosto de 2010

Libertad


Somos libres, siempre y cuando, respetemos la libertad ajena. Una vez se cruza esa delgada línea, nos transformamos en esclavos de la necesidad de esclavizar. En consecuencia, el único modo de obtener la libertad propia, es dejando intacta la libertad ajena.

Ilustración ©MarcoASantanaS 

 

1 comentario:

  1. La libertad, la libertad, la tuya, la mía, la de los demás. Tienes toda la razón, esa línea finísima es la que nos condena a llevar cadenas para siempre.

    Besos a la patrulla juvenil.

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