viernes, 17 de septiembre de 2010

Cantautor Intimista


Empecé a componer canciones en 1982. Como ven, llevo en esto un tiempillo, procurando mantenerme, en todo momento, sumergido en el anonimato. Oportunidades para salir de él no me han faltado; no obstante, siempre he optado por proteger, en la medida de lo posible, mi pequeño círculo de intimidad, porque es de él del que me nutro para componer. Es una pieza clave de la que no puedo prescindir.

Soy autodidacta en este campo. Un día cogí la guitarra de mi hermano, y a base de machacarla todas las tardes, copiando acordes del primero que pillara, me familiaricé, a mi modo, con el uso de este notable instrumento. El resto surgió sin más, sin proponérmelo, uní unos acordes con unas cosillas que había escrito y... ¡voilà!

En su momento coqueteé con la radio. La TV, en aquellos años, en Canarias, era algo inimaginable. Pero bueno, lo cierto, es que la experiencia de la radio no me gustó demasiado. Me pedían que cantara una o dos canciones y el resto del tiempo lo quemaban preguntando a los oyentes qué pensaban de ellas. Como si a mí me importara. Yo no compongo para agradar a los demás, lo hago, porque me nace el hacerlo, las ideas fluyen en mi cabeza, acompañadas de una imperiosa necesidad de ser expresadas, y no hallo la paz hasta haberles dado una salida, ya sea por medio de una canción o por un simple borrador que quizá acabe en nada.

Mi entorno preferido son los Pubs y los centros culturales e institutos en un segundo nivel. No me siento nada cómodo en las fiestas de pueblo, simplemente, porque el tipo de música que hago no encaja en esos festejos. Actuar equis horas más tarde de lo previsto, soportar al borrachito de turno que te interrumpe cada medio segundo o al típico fanático de Silvio Rodríguez reclamando que interpretes su repertorio es un autentico calvario, sobre todo, porque no soy un intérprete, sino un cantautor. Lo que ofrezco son mis propias canciones. No, definitivamente no. Ese no es mi lugar. No hay nada como un Pub a media luz y la expectativa de un grupo de amigos para alcanzar ese puntito de buen rollito que tanto me engancha.

Una persona, una guitarra, una voz. Eso es lo que me gusta, lo que me hace sentir bien. Nada de artificios, no destacar demasiado, no llamar demasiado la atención, y sin embargo, llegar a un número máximo de corazones. Por ello, gusto de compararme con los Trovadores o Juglares de antaño, por aquello, de interpretar mis temas acompañado sólo por una guitarra.

A lo largo de estos años he escrito muchas canciones, más de las que puedo recordar. Estas, nacen, tienen su momento y luego mueren. Mi único pesar, es no haber dejado una constancia, un testimonio de sus existencias. Esa es mi, imperdonable, asignatura pendiente. No me gustaría morir y que las pocas que han sabido permanecer a mi lado, acurrucadas en mi conciencia, mueran conmigo.

Me presento como un Cantautor Intimista debido a mi tendencia a hablar de cuestiones cotidianas muy alejadas del espíritu revolucionario al que muchos hacen acopio. Soy romántico, humanista, pacifista y ecologista. Todo ello está intrínseco en mis letras, las cuales, son una buena alternativa (cómo tantas otras que escriben gente como yo) ante el bombardeo mediático de Poperos prefabricados que las industrias nos ofrecen día sí y día también.

Ilustración ©MarcoASantanaS 

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