martes, 9 de noviembre de 2010

El Caballero Y La Luna (Letra de canción) 1995


Delirios quijotescos invaden sus sueños, glorias alcanzadas tras duros encuentros, pobre caballero que perdió su espada en duro combate contra oscuras almas.

Tendido en el suelo extiende los brazos, abre bien los ojos y también las manos, quiere a esa luna que se le ha escapado, ya no queda duda ni tampoco llanto.

Ya no queda más que mirar atrás y volver a cabalgar hacia esa nube gris para vencer a esos gusanos. Esos gusanos que corroen el cielo como hambrientas polillas van rasgando su velo. Caen al suelo mil gotas de sangre que emanan del firmamento, manchando el fino cristal de los sueños, de los sueños. Unos sueños que nacen y mueren, que luchan y pierden, que quieren sentir la ilusión de vivir en un cuerpo que está en movimiento entre vivos y muertos, entre locos y cuerdos siempre hay algo que decir, algo que sentir, algo que vivir, aunque sea el fin, aunque sea el fin.

Solo y desquiciado sueña enamorado con coger la luna con sus propias manos, romántica proeza que le seduce y le condena a ser su eterno amante aquí desde la tierra. Sucumbe ante el sueño, se tambalea, sólo ve estrellas, cae al suelo sin sentido, algo ha pasado, algo ha ocurrido, se han llevado a su amada, el cielo está vacío, que alguien haga algo pues por ella se ha batido.

Ya no queda más que mirar atrás y volver a recordar aquella noche de luz en la cual descubrió cuánto la amaba. Y desde entonces ya no puede vivir, ya no puede seguir si no está junto a ella, es así que cada noche se bate en duelo por su doncella, jugándose la vida en ello junto a otros poetas.

Unos poetas que nacen y mueren, que luchan y pierden, que quieren sentir la ilusión de vivir en un cuerpo que está en movimiento entre vivos y muertos, entre locos y cuerdos siempre hay algo que decir, algo que sentir, algo que vivir, aunque sea el fin, aunque sea el fin.

Un frío inesperado congela sus manos, miles de gusanos le han doblegado y las nubes negras el cielo han conquistado. Extraña es la victoria de este buen soldado. Dios sabe que fue grande este sacrificio, dio la vida por su amada luna enamorada y en las noches en que esta brilla acalorada el noble caballero a ella se abraza.

Ya no me queda más que mí espada desenvainar y por esa bella luna luchar junto ha otros caballeros, junto a otros poetas. Unos poetas que nacen y mueren, que luchan y pierden, que quieren sentir la ilusión de vivir en un cuerpo que está en movimiento entre vivos y muertos, entre locos y cuerdos siempre hay algo que decir, algo que sentir, algo que vivir, aunque sea el fin, aunque sea el fin.
Ilustración ©MarcoASantanaS

yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez

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