martes, 27 de marzo de 2012

Dormir Tranquilo


No espero nada de nadie. Tomo lo que me dan y doy lo que esta en mi mano dar. Dejo que la corriente de la vida me guie sin prestar excesiva atención a lo que hacen o dejan de hacer los que circundan por mi entorno. Dejo que cada mástil aguante con su vela. Solo extiendo mi mano a los que nadan de pena, a razón del líquido que hayan escogido para navegar, y eludiendo, con astucia, las salpicaduras que estos puedan generar. Jamás juego con los sentimientos ajenos, evito molestar y regalo generosas sonrisas sin anhelar ser correspondido. Llegar a los demás, para mí, es todo un arte digno de ser atendido. Descuidarlo sería un delito imperdonable en mi escala de valores. Pues, me gusta el ser humano, como tal, sin mayores complicaciones. No soy un modelo a seguir, más bien, un improvisador nato, que se abre camino como puede, sin dañar ni ser dañado. Aprendiz de mucho, maestro de nada, parto de la base de mis imperfecciones para mirar a los demás a la cara con la mejor de las consideraciones. Así, este navegante, que despierta emociones contradictorias, se busca un hueco en el mar de la vida. Disfruta su momento según lo que le brinde el día, y abraza a la noche, sin pena ni gloria, porque no es sano acostarse con el lastre de lo vivido. Ya que los sueños se contagian y el descanso se resiente. Y a mi, estimados amigos, me gusta dormir tranquilo.

Ilustración ©MarcoASantanaS 
Safe Creative #1203261377167

1 comentario:

  1. Un texto algo melancólico, algo triste, una reflexión sobre la vida que se va y sus dificultades, las dificultades de conectar, de entenderse. Me ha parecido profundo y sugerente.

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