viernes, 13 de julio de 2012

Lo Que Monchi y Sara Gómez Nos Cuentan De La Dislexia

"Me llamo Monchi y soy padre de un niño que ha tenido dislexia y todas las consecuencias que ello conlleva. A través de mi hijo descubrí que muchos problemas escolares que tuve cuando estudiaba siguen vigentes treinta años después.

Mi calvario comenzó a partir de los 8 años rodando de colegio en colegio. En aquella época, viviendo en un pueblo, no había más remedio que ir a donde tuvieran internados, pues se consideraba que tenían una disciplina dura y era lo que necesitaba un niño inquieto, conflictivo y con fracaso escolar (según un test psicológico, mi nivel intelectual era normal tirando a un poco alto y por tanto, si no aprobaba era por vago).
Como ése era el diagnóstico, me tuve que esforzar en buscar trucos como hacer “chuletas” o ganarme a los profesores con mi simpatía, de modo que me tuvieran en cuenta a la hora de decidir en las notas.

Yo siempre decía que lo que fotografiaba en mi mente, nunca más se me olvidaba (tengo mucha memoria visual) y sin embargo otras cosas no las conseguía retener (definiciones o conceptos abstractos). Ahora comprendo que mi mente trabaja mejor a través de imágenes y no tanto a través de palabras, por eso los libros que leía, tenían que tener “santos” (es decir, debían predominar las fotos más que los textos).

También era muy imaginativo, tenía una habilidad especial para las manualidades, para la mecánica y para todo lo relacionado con la construcción. Era feliz entre grasa de motores y dibujando motos, casas de aldea...El tiempo de ocio restante lo aprovechaba para la música, ya que disfrutaba mucho con mi guitarra, tocando de oído y de forma autodidacta (el pentagrama y los símbolos del lenguaje musical me resultaban confusos).

Con los años y repitiendo durante tres eternos cursos logré acabar el calvario del bachiller e intenté estudiar delineación, pues en el dibujo lineal y artístico era bueno. Me fue imposible pasar del primer curso, mi autoestima había disminuido bastante y tiré la toalla, ya que tenía 21 años y necesitaba ponerme a trabajar, al no verme capacitado para poder estudiar tanta teoría en aquellos aburridos libros.

Así todo, mi primer trabajo fue diseñar un pub (el primero de mi pueblo) que trabajamos entre tres amigos con gran éxito. Vi que tenía dotes para tratar con el público y seguí por el mundo de la hostelería. También con los años he tenido la posibilidad de disfrutar con el tema de la construcción, en antigua casa familiar que he ido rehabilitando poco a poco, aprendiendo a manejarme a base de ver como trabajaban albañiles, fontaneros...( tengo más facilidad para aprender sobre el terreno que a través de los libros).

Pasaron 30 años desde que empecé con mis problemas y cuando los creía olvidados, me encuentro con que mi hijo heredó las mismas virtudes (creatividad, memoria visual, facilidad para aprender observando…) pero también las dificultades que este estilo de aprendizaje puede tener si el sistema educativo lo sigue olvidando.

Os dejo con la madre que os contará la historia por si os puede servir de ayuda ¡Un saludo!"

"¡Hola!. Soy la madre y os voy a contar la peregrinación que tuvimos de colegio en colegio, buscando el apoyo que con el tiempo supe que no tendríamos hasta que la ley de educación no lo cambie.

Al pasar de preescolar a primaria me dijeron que por su inmadurez tenía retraso en la lecto-escritura pero que ya maduraría.

Al acabar el primer ciclo de primaria (1º, 2º) la profesora, muy buena profesional, me dijo que tenía cierto retraso en asignaturas como matemáticas y lengua (más abstractas que conocimiento del medio) y ya de aquella supo ver que se trataba de un niño muy imaginativo y creativo. 

Al acabar el segundo ciclo (3º, 4º) empezaron los problemas serios: se peleaba a menudo en el patio, vomitaba todas las mañanas al ir al cole, tenia fuertes dolores de cabeza , no quería ni ir a las actividades extraescolares porque se sentía mal, pese a que le resultaban divertidas. Su tutora, menos comprensiva que la anterior, nos dijo que sólo ponía interés en lo que le gustaba como sociales, naturales, manualidades... (en resumen todo aquello que podía tocar y ver) y no atendía ni ponía interés en matemáticas , lengua, inglés, la parte teórica de música... (es decir aquello más abstracto y que es más difícil traducir a imágenes, visualizar). Al aburrirse, molestaba, incordiaba y hacía ruidos inconscientemente. Las notas fueron pésimas y el niño me dijo llorando: mamá, ¿será que soy tonto y por eso no apruebo?

Sentí tal pena que le dije que iríamos al psicólogo y al logopeda y que ellos nos ayudarían. Detectaron un retraso en lecto-escritura y un coeficiente de inteligencia normal, así que no le dieron ninguna importancia.

Mi corazón de madre me decía que había algo más y tuve la suerte de leer un artículo sobre la dislexia y sus síntomas y se me abrió una esperanza, se había descubierto que la dislexia era la consecuencia de un estilo diferente de aprender en personas muy imaginativas y visuales (y no un trastorno para toda la vida) y que por tanto tenía solución.

Encontramos a la persona y al tratamiento adecuados y mi hijo comenzó a mejorar. Al acabar el verano y empezar el nuevo curso se lo explicamos a su profesora para que siguiera aprovechando las técnicas que le funcionaban. No sirvió de nada, es más lo ignoró.

Decidí cambiar de centro. Tuvimos suerte, el tutor era un gran profesional y excelente persona. Se molestó en conocer de la “a” a la “z” la didáctica más apropiada para mi hijo y empezamos a ver resultados (hay que tener en cuenta que aunque se mejore la lectura, pueden mantenerse otros problemas si el sistema educativo no cambia hacia didácticas más multisensoriales). Subió su autoestima, comenzó a practicar piragüismo, dejó de pelearse con los niños y empezó a ser consciente de que no era un "perro verde". Entendía hasta la religión (se la enseñaban con diapositivas), comprendía los problemas de matemáticas porque el profesor, si hacía falta se los escenificaba ...

Al acabar este ciclo de primaria (5º, 6º) tuvo que ir al instituto y allí volvimos a empezar, pues la orientadora ignoró su dificultad y no quiso saber nada sobre su estilo de aprendizaje ni sobre nuestras sugerencias ya que según su teoría con un C.I. de 103 no podía tener ningún problema de los que hablábamos (no había manera de hacerla entender que la cantidad de inteligencia no asegura que se pueda entender cualquier didáctica y que mi hijo no era ningún vago). En esta situación comenzó 1º de E.S.O. suspendió y tuvo que repetir.

Cada vez estaba más desmotivado y sentía mayor fracaso. Tuve que pedir ayuda a la inspección educativa y por fin me reconocieron sus características ¡después de 6 años dando palos de ciego! En la actualidad está en un programa adaptado a niños con dificultades de aprendizaje "complementaria" y aunque no es el específico por el que luchamos para este tipo de niños, al menos le ayuda a sentirse mejor y asignaturas como Taller de aprendizaje le sirven para demostrar sus habilidades.

También quiero aprovechar para agradecer el esfuerzo a todo el profesorado (tanto escolar como a nivel particular) que nos han ayudado o nos ayudan en la actualidad y sin los cuales el camino sería más difícil aún. ¡GRACIAS!

Por todo ello hemos creado la asociación ADISPA, la unión hace la fuerza y conjuntamente lucharemos para que el sistema educativo no se siga olvidando de algunos de sus alumn@s, sobre todo cuando hoy SÍ sabemos la solución para muchos de estos problemas. ES TAN SIMPLE COMO COMPLEMENTAR LA ENSEÑANZA CON UNA DIDÁCTICA MÁS MULTISENSORIAL, que además beneficiaría también al resto del alumnado, acostumbrado hoy en día a recibir información y a prestar mayor atención a través de canales audiovisuales (play, tv, ordenador..)"

Un saludo: Sara Gómez (Presidenta de ADISPA)

Ilustración ©MarcoASantanaS

Si eres disléxico, Padre, Madre o pariente de disléxico y deseas compartir tu experiencia, no dudes en enviármela al siguiente correo: blogunhombreenunabotella@gmail.com Poniendo en asunto la palabra “Testimonio” y yo la publicaré en mi blog para que no caiga en el olvido.

Del mismo modo, si eres un profesional en dicho campo, no te cortes en enviarme, tus opiniones u observaciones sobre los casos publicados al mismo correo: blogunhombreenunabotella@gmail.com Poniendo en asunto la frase “La Voz Del Profesional” e igualmente serán publicadas en mi blog.

La invitación está hecha. Ahora depende de vosotros hacer que la iniciativa salga adelante. No olvidéis que somos más de los que creemos. Ayudándonos a nosotros mismos, ayudamos a los demás. Entre más se hable de la dislexia, más resonancia tendrá en los medios. Uniendo nuestros testimonios, quizá, creemos un solo testimonio. Un testimonio con la relevancia suficiente para ser oídos por aquellos que, sencillamente, no saben viajar en botella.


No hay comentarios:

Publicar un comentario