miércoles, 12 de septiembre de 2012

De Mudanza


Hola, aquí me tenéis de vuelta. No es que haya estado disfrutando de unas placidas vacaciones, que es lo que me hubiese gustado. El motivo de mi silencio se ha debido a un traslado de domicilio. ¡Estoy molido! Tengo agujetas hasta en las cejas. Hay que ver la cantidad de cosas que llegamos a acumular en nuestras viviendas. No nos damos cuenta de ello hasta que nos vemos obligados a trasladarnos a otro sitio. Y en ese preciso momento, es cuando comprendemos que ya no tenemos edad para cargar furgonetas con nuestros enseres porque el cuerpo no acompaña. En consecuencia, empezamos a plantearnos seriamente el asentarnos en un lugar, el que sea, definitivamente, dejando la incertidumbre de la vida nómada a las nuevas generaciones que vienen empujando con fuerza.
En esta proeza de tiempo milimetrado, lo más latoso ha sido llevarme el sofá. Si hubiese podido recordar como demonios conseguí meterlo en el piso me hubiese resultado más fácil sacarlo. Me las vi y me las desee para pasarlo por un pasillo terriblemente estrecho. Que pesadilla, prefiero no recordarlo. Pero claro, no podía irme y dejarlo abandonado en ese lugar. Ese sofá y yo hemos vivido grandes momentos juntos.
Muchos estarán deacuerdo conmigo en que es el enser más importante para un hombre. Se podría decir, que este, es su mejor amigo. Aunque todos crean que ese lugar de honor lo ocupa el perro.
El sofá, es el primer lugar al que nos dirigimos al llegar a casa. Reposar en él tras una larga jornada laboral es cien veces mejor que la cama más confortable. Desde él, disfrutamos de la programación televisiva. Ya sea solos o en compañía. Los amantes de los deportes, saboreando una cervecita bien fría con sus colegas, y los que preferimos el cine, disfrutando de una buena película junto a los seres queridos con un enorme cuenco lleno de palomitas.
Por otro lado, para los más salidillos, el sofá, es el lugar perfecto para iniciar una incursión con alguna invitada que se preste a ello. La cama, en estos casos, puede llegar a ser contraproducente. No es lo mismo invitar a una chica a sentarse en el sofá que invitarla a sentarse en la cama. Digamos que, aunque las intensiones no varíen, el asunto de la cama despierta incomodas suspicacias que eclipsan la sutileza del momento.
En caso de ser sorprendidos en faena con la invitada, siempre se pueden esconder detrás de él, pues, el armario, que suele ser el más usado en estas delicadas situaciones, es, más bien, para los que son pillados de faena en casa ajena.
El sofá, amigos míos, es el lugar dónde nos sentamos con nuestras esposas cuando el humor les acompaña y el lugar donde dormimos cuando el humor no las acompaña. Pura física elemental. Si tuviéramos que calcular el tiempo que un hombre pasa con su sofá, el resultado, probablemente, seria la mayor parte de su vida. Y si, como bien es sabido, el rose hace el cariño, este, lleva ineludiblemente a la amistad. De ahí mi convencimiento. Claro, los que tienen perro podrían decir que sus mascotas les acompañan en igual medida. No lo pongo en dudo. Pero no podemos ignorar, que cuando las mascotas, en cuestión, se tumban a los pies de sus amos, estos, hace rato que se han sentado en sus apreciados sofás.
En base a lo expuesto y a lo que probablemente se me haya quedado en el tintero, la probabilidad de abandonar mi sofá a su suerte era una opción indiscutiblemente inaceptable. Eso si, la próxima vez que tenga que hacer una mudanza, probaré primero a transportar los enceres en mi estimada botella. Quizá, así, el asunto del sofá sea menos traumático y, quien sabe, hasta podría ahorrarme algo de dinero.

Un cordial abrazote para todos.

2 comentarios:

  1. Fantástica historia la del sofá.
    Me ha encantado porque estoy totalmente de acuerdo con eso de que el sofá es el mejor amigo del Hombre, de la mujer. Donde cada uno de nosotros incluso tenemos ya hecho nuestro rinconcito, donde se puede comenzar cualquiera buena aventura que se preste sea del tipo que sea...
    Mi abrazo apretado y que en la mudanza ni se rompan demasiadas cosas ni se pierdan...

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  2. Estupenda reflexión, no me acordaba lo importante que puede llegar a ser el sofá... Incluso para las llamadas "incursiones amatorias" jejeje
    Bueno, abrazos y nuestro deseo de que esa mudanza sea el comienzo de un destino definitivo y estable

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