viernes, 23 de noviembre de 2012

Reencuentros


El día que comprendí, que lanzar al mar mensajes en botellas no conducía a ninguna parte, porque la mayoría se extraviaban en las corrientes inhóspitas de océanos inmensos; irremediablemente arrastrados por sucesos que escapaban a mi control. Tomé consciencia, de que la mejor forma de hacer llegar mis mensajes, era convirtiéndome en mensaje.

– “¿Por qué enviar un mensajero con mensaje, cuando puedo ser mensajero y mensaje a la vez?” –

Así lo pensé y así lo hice, sin prever, lo gratificante que podría llegar a ser, el lanzarme al mar de la vida dentro de una botella, a modo de mensaje corpóreo, sincero y directo de todo lo que acontecía en mi interior.

Quien me iba a decir, que la ruta escogida, se convertiría en un viaje de reencuentros. Pues a lo largo de estos años, sincerándome con ustedes en mis Diarios de Bitácora, no solo me he ido reencontrando con mi niño interior. También me he reencontrado con los pedazos de mi persona que se habían perdido en tortuosos senderos a lo largo de mi vida.

Sin proponérmelo, he recuperado al Dibujante, que por falta de estimulo dejó el carboncillo aparcado en un rincón. Al Contador de Historias, que había tirado la toalla por verse incapaz de expresarlas por escrito. Al Cantautor, que tuvo que colgar la guitarra para hacer frente a las exigentes demandas de la vida familiar. Al Diseñador, que añoraba elaborar sus ideas con calma, saturado por las prisas contraproducentes del mercado de consumo, que hoy día, nos esclaviza sin aparente remisión.

Cada uno de estos espíritus del pasado, que habían sido relegados al oscuro reino del olvido, han ido liberándose, a golpe de teclado, a lo largo de la vida de este blog. Volviendo a formar parte de mí persona, completamente renovados por un intenso y honesto sentimiento de humildad, que ha impregnado cada una de las entradas de esta, rejuvenecedora ventana al mundo. Hoy abierta de par en par, dejando entrar una refrescante y placentera bocanada de aire, que hace de mi, lo que siempre fui y nunca debí dudar que era. E invitándoos a todos, a asomaros en ella, para que seáis testigos involuntarios del viaje inusual de un hombre en una botella.

Ilustración ©MarcoASantanaS
No dudes en comunicarme cualquier error que halles en mi escritura. Toda contribución a mi cruzada será bien recibida.

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