jueves, 6 de diciembre de 2012

Ilusiones


¿A partir de que momento empezamos a dejar morir a nuestros sueños?… ¿Cuándo decidimos cambiar la ilusión por la desilusión?… ¿Dónde empieza una y termina la otra?… ¿Qué línea marca la frontera entre ambas?… Seria bueno saberlo, porque el sendero de la vida desgasta en demasía, erosionando expectativas, que, aunque se muestren inalcanzables, dan sentido a nuestras vidas.

Todos necesitamos agarrarnos a las expectativas que genera el espíritu de la ilusión. Por ello, cuando volvemos la vista atrás, no podemos evitar preguntarnos: ¿En que momento dejé de querer subir a aquella montaña?… ¿Cuándo olvidé lo mucho que me gustaba realizar ésta o aquella actividad?… ¿Qué me llevó a relegarla al olvido?… ¿Seré capaz de reencontrarme con ella?… Y… lo que es peor ¿Será ella capaz de perdonarme por haberla abandonado?…
Esas, ya son palabras mayores. El tiempo siempre juega en nuestra contra. Inclemente, no se presta a conceder indultos. Él, simplemente, no perdona. Y puede suceder, que algo, que se nos daba medianamente bien en un momento dado, ya no nos resulte tan fácil de realizar, por una mera falta de rodaje.
Indudablemente, no es bueno desmoralizarse, porque ello, nos obliga a empezar de cero. Dando por perdido, todo el tiempo empleado, en su momento, en la anhelada actividad que antaño idolatrábamos. Haciéndonos sentir torpes, allí, donde, tiempo atrás, nos movíamos como pez en el agua.

Está claro, que si dejamos de soñar, caducamos, nos oxidamos, envejecemos antes de tiempo. Pudiendo llegar a ser requeridos, sin previo aviso, por el encapuchado ángel oscuro. Teniendo que vernos, ante él, con las manos inoportunamente vacías, sin nada que aportar. (Sobra recordar, que este señor, como mínimo, nos reclamará una moneda para ayudarnos a cruzar, en su barcaza, al otro reino.) ¿Qué haremos entonces?… ¿Un trincado esfuerzo para obtener un esbozo, de un último sueño, que contribuya a saldar el tributo requerido?… ¿Quedará, llegado el caso, algo en nosotros que nos ilusione hasta el punto de proyectar nuevas y atrayentes expectativas en ese crucial momento?… Difícil saberlo.

Dejémonos arropar por el cálido abrazo de la vida, no permitamos que las ilusiones nos abandonen de ese modo. No vaya a ser, que luego, sea demasiado tarde. Vivamos el presente. Soñemos ahora que podemos. Embriaguémonos con cientos de destellos luminosos pululando por nuestras mentes. Generando sueños inalcanzables, sí, pero gratamente sanadores y reconfortantes en el transcurso de, éste, nuestro tortuoso y limitado viaje por el sendero de la vida. En el que os recuerdo, que nunca está de más, llenarse los bolsillos a mansalva de ilusiones. Y si éstas, os emborrachan en exceso, sugiero, que las repartáis por doquier, a manos llenas. Sobretodo, entre aquellos, que por el motivo que fuera, jamás se dejaron arrastrar por ellas.

Ilustración ©MarcoASantanaS
No dudes en comunicarme cualquier error que halles en mi escritura. Toda contribución a mi cruzada será bien recibida.

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yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez

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