jueves, 26 de julio de 2012

Renovarse


Por fin he terminado de hacerle un lavado de cara a mi blog. Si os apetece, sois libres de pulular por él a vuestro antojo. Espero que mi mente inquieta no me vuelva a meter en semejante fregado. Uf, aunque se disfrute, roba mucho tiempo. Sin embargo, a mi modo de ver, es la mejor forma de refrescar las ilusiónes. Recuerdo, que cuando era adolescente, solía hacer lo mismo con mi habitación cada vez que necesitaba renovarme. No hay nada como cambiar los muebles de sitio para ver las cosas de otro modo. Los cambios son la esencia de la purificación.
Es curioso, quien me iba a decir a mí, hace unos años, que terminaría inmerso en semejante aventura. Si tuviera que inclinarme en agradecimiento ante un Dios, lo haría ante el Dios de la informática. Ya que, gracias a todos los profetas que han contribuido a hacer de ella lo que es hoy, los individuos con dislexia, no solo podemos abrir un blog para enfrentarnos a nuestros fantasmas, también  podemos ser autónomos a la hora de embriagarnos con el elixir del saber al ritmo que nos corresponde. Sin que nadie se mofe de nosotros por preguntar algo que se da por sentado que todo el mundo sabe.
La informática, y en concreto, Internet, me han salvado la vida. Me dan todas las herramientas, la información y los medios que les solicito sin reproches, sin burlas, sin rechazo. ¿Quién dijo que las personas son mejores que las máquinas? Aún careciendo de cualquier vestigio de emoción, complacen mis demandas con un tacto y un saber estar que ya quisieran muchos “humanos”. Gracias a ello, soy un viajero intemporal en un reino paralelo, donde la realidad se afronta a través del prisma de la dislexia. Inmerso en una travesía plagada de sueños, emociones y fantasías. Dejando mi puerta siempre abierta para vosotros y atracando en todos los puertos que me brindan su apoyo.
De ese modo, ejecuto acordes, trazos y comandos. Chapoteando en distintas aguas sin sumergirme excesivamente en ninguna. A media legua de ninguna parte, surcando rutas que no fueron trazadas para mí, pero feliz de ser un eterno aprendiz que no aspira a ser maestro.
Camuflado en el reino de la nada, donde las miradas no hacen acierto, me dejo abducir por todas las artes, aun sabiendo, que no es bueno servir a varios dioses, pues estos, son exigentes con sus doctrinas, reclamando con desden el sacrificio de la mayor parte de tu tiempo.
Así, subyugado por el placer que estas reportan, me refugio dentro de mi crisálida a evolucionar lentamente. Pues el camino del autodidacta es largo y tortuoso. Se tarda más en alcanzar la meta marcada, pero una vez se alcaza, la satisfacción es doblemente gratificante. Ya que, aquello que aprendes por voluntad propia, movido por un impulso natural, no por la presión irracional de un entorno agresivo y competitivo, se asienta cómodamente afianzando los enlaces neuronales que retienen al saber con el satisfactorio convencimiento de que se quedarán ahí para siempre.
Consciente de que mi estancia en este plano de la realidad es temporal. Dispongo de este reducido periodo estacional, para lograr, en la medida de lo posible, mis objetivos. Elaborándolos, acorde con los tempos que marcan mis ideas. No debemos olvidar, que lo que se hace con cariño, se transmite con cariño, y lo que se elabora con amor, exhala amor.

Ilustración ©MarcoASantanaS

miércoles, 25 de julio de 2012

Allí Donde Nacen Los Sueños • El Experimento

Damian Beta 0.1, ataviado con un kimono blanco como única vestimenta, observa la mega acrópolis Centauro desde una de las diáfanas y enormes ventanas de "El Pilar del Cielo", el edificio más alto de la citada acrópolis. Desde dicha posición se entretiene viendo pulular a cientos de figuras diminutas por las vías peatonales de la urbe y no puede evitar preguntarse cómo seria vivir ahí abajo, inmerso en ese bullicioso hormiguero de entidades ajetreadas en sus quehaceres cotidianos.

 ¿Qué aspecto tendrán? ¿Serán como yo? – Se pregunta intrigado. – “No, no son como tú” – Le responde una cariñosa voz en su cabeza. – ¡¿Madre?! ¡¿Has vuelto?!  “No, aun sigo en la incursión espacial. Me desconcierta tu apremio para que retorne, sabes de sobra que siempre estoy contigo.”  Espiritualmente sí, pero físicamente no, añoro estrecharte entre mis brazos. – “Eres una criatura extraña. No negaré que experimento agrado al oír tus palabra, sin embargo, ese apego a mi parte física hace que te repela.” – ¿Por qué? ¿Tú no sientes deseos de estar junto a mí? – “No, ¿Por qué habría de sentirlo?” – Tus palabras me hieren – Termina diciendo Damian, dejando escapar un profundo suspiro.

Apesadumbrado se tumba en un amplio sofá de cuero blanco y formas curvas.  ¿Cuándo me podré marchar, Madre? – “Ya lo hemos hablado cientos de veces, no te puedes marchar.” – ¿Pero no lo comprendo? Deseo salir de aquí. Quiero bajar a esas calles. Unirme a esas personas. Reír, ser feliz con ellas. – “Eres un soñador Damian, eso no va a pasar, de hecho, si supieran que estás aquí, te matarían.” – ¿Tan horrible soy? – “¡Ja, ja, ja,…! No eres horrible, eres diferente…”

Tras él se abre una puerta automática hexagonal a modo de recogida de abanico, y acto seguido, entra una mujer de elegante figura, piel pálida y mirada gélida, enfundada en un ceñido batín blanco. – No te cansas de hablar solo – Le comenta con desden a Damian. – ¿Por qué me odias tanto Sara? – Le pregunta él incorporándose y quedándose cómodamente sentado en el sofá. – Porque eres una aberración. Tú no deberías existir. Si por mí fuera ya estarías muerto. – Gracias Sara, a mi también me agrada verte. – Añade Damian con ironía. – No seas necio, agradece el hecho de que me digne a pasar por aquí a traerte tu dosis diaria de licor de vida. – ¡Licor de vida! Vaya una forma de disfrazar un mejunje intragable. – ¡Desagradecido! ¡Ese mejunje, como tú lo llamas, es el mayor hallazgo de la ciencia de nuestro siglo! ¡Quién podía imaginar en los pasados milenios que un censillo compendio de nutrientes básicos aportarían los complementos necesarios para brindar longevidad y juventud a toda una generación!... – Si, si, lo sé, no me repitas otra vez esa cantinela de la generación elegida… – Interrumpe Damian deseando que le vuelva a dejar solo. – “Se paciente, solo hace su trabajo, no conviene alterar al personal” – Le amonesta tiernamente Madre con un susurro. Este, aprovechando la circunstancia le pregunta a Sara: – ¿Has oído esa voz?  ¿Qué voz? Yo no he oído nada. ¿Te burlas de mí?  No me hagas caso, quizá el estar encerrado aquí me esté volviendo loco. – Los ojos de Sara parpadean, y por unos segundos, un vestigio de compasión parece anidar en su mirada, no obstante, sin dar muestras de ello, deposita el recipiente con el licor de vida en una superficie circular que levita junto al sofá y se retira con el ligero sonido de su calzado acolchado sin volverse a despedirse.

 “Veo que empiezas a mostrar inteligencia.” – Alude Madre. – ¿A caso dudabas de ella? ¿Cómo es que yo puedo oírte y ella no? – Interroga Damian –  “Porque al nacer te implanté un microchip en el cerebro” – Sorprendido con dicha revelación, pregunta con la voz ahogada: – ¿Qué soy yo para ti?  “Un experimento... ¡Debo dejarte!... ¡Han saltado las alarmas y…!”

Repentinamente, la voz de Madre desaparece. Quedando solo un silencio asfixiante, acompasado por el acelerado palpitar de su corazón. – ¡MADRE! ¡MADRE! ¡¿SIGUES AHÍ?! – Grita asustado sin obtener respuesta. Un zumbido electrónico capta su atención y dirige la mirada, veloz, hacia una pequeña esfera de cristal oscuro, en una de las esquinas del techo de la sala. Extiende el brazo, coge el recipiente con el licor de vida y lo lanza con fuerza, estrellándolo, certero, contra la esfera, mientras grita: – ¡DEJA DE ESPIARME!

Derrotado, se deja caer nuevamente sobre el mullido sofá. Una lágrima solitaria escapa de uno de sus ojos y recorre lentamente su mejilla antes de precipitarse al vacío. Con la mirada perdida, murmura: – Te equivocas, no soy un experimento, soy una persona. – Luego, se sumerge en su reino de fantasías. Único consuelo en esta confortable prisión, a la cual, ignora como llegó.

Transcurridas unas horas, unas voces alteradas, al otro lado de la puerta hexagonal, truncan su sosiego haciendo que se levante del sofá alarmado. La citada puerta se abre, he irrumpen en la sala un grupo de mujeres encapuchadas, ataviadas con sotanas blancas y seguidas por la, hasta la fecha, inmutable Sara, notablemente alterada con los hechos. 

La comitiva, presidida por una mujer especialmente hermosa, luciendo una lustrosa y dorada cruz barroca sobre el pecho, con una llamativa gema roja en forma de corazón incrustada en su centro, se detiene en seco ante la inesperada apariencia física de Damian.
 ¿De donde habéis sacado este engendro? – Comenta la llamativa cabecilla con una insultante expresión de repudio en su cara.
 No tenéis derecho a estar aquí. Estáis violando la intimidad de Madre. – Advierte Sara con moderación, conteniendo su malestar y evitando mirar a los ojos de la representante de la inesperada visita. La cual, le sermonea exaltada:  ¡¿La intimidad de Madre?! ¡¿Pero que blasfemia es esa?! ¡Hablas de ella como si fuera una entidad física! ¡¿He de recodarte que Madre es una fuerza espiritual que vela por el bienestar de nuestra fructífera comunidad?! ¡¿Insinúas que puedes oír su voz?! ¡¿Acaso eres tú la última persona con la que estableció contacto?!
 No… – Contesta Sara, con un tono casi inaudible, notablemente intimidada.
La prepotente portavoz, regodeándose con la situación, se dirige hacia Damian sin titubear y deteniéndose a una distancia prudencial, comenta a sus subordinadas, mirándole de arriba abajo con desprecio: – Estáis seguras de que la última manifestación de Madre proviene de este lugar.  Sin duda alguna Ntra. Sra. Santa. – Le responde una de ellas.

Damian, que hasta el momento no se había pronunciado, pregunta: – ¿Quiénes sois?...  ¡Madre Santa! ¡La abominación habla! – Exclama escandalizada la  Sra. Santa mientras sus seguidoras retroceden asustadas.
 “Son las Harimaguadas, las elegidas por la entidad Madre para transmitirnos sus designios. Por favor, no las provoques.” – Le susurra Sara, tras posicionarse discretamente a su lado.
 ¡Que no vuelva a hablar! ¡No sé que está pasando aquí, pero pienso llegar al fondo del asunto! ¡Sedad a la bestia y precintad la fachada hasta nueva orden! – Sentencia fuera de sí la Sra. Santa. Y antes de que Damian pueda replicar, siente un latigazo en el cuello, se lleva la mono instintivamente al punto de dolor y extrae un pequeño dardo azul antes de perder el sentido.

Sumido en la oscuridad, cae a un pozo sin fondo, y en el descenso sin fin, alguien le abraza por la espalda deteniendo su caída. – ¡Hola! ¿Estás bien? – Murmura una voz femenina en su oído. – Ah, eres tú. La chica oscura de alas verdes.  Sí, no sufras, pronto te sacaré de ahí  Claro, bello sueño, lo que tu digas.
Capítulo 7: http://marcoasantanas.blogspot.com.es/2012/09/alli-donde-nacen-los-suenos-la-esfera.html
Ilustración ©MarcoASantanaS

viernes, 13 de julio de 2012

Lo Que Monchi y Sara Gómez Nos Cuentan De La Dislexia

"Me llamo Monchi y soy padre de un niño que ha tenido dislexia y todas las consecuencias que ello conlleva. A través de mi hijo descubrí que muchos problemas escolares que tuve cuando estudiaba siguen vigentes treinta años después.

Mi calvario comenzó a partir de los 8 años rodando de colegio en colegio. En aquella época, viviendo en un pueblo, no había más remedio que ir a donde tuvieran internados, pues se consideraba que tenían una disciplina dura y era lo que necesitaba un niño inquieto, conflictivo y con fracaso escolar (según un test psicológico, mi nivel intelectual era normal tirando a un poco alto y por tanto, si no aprobaba era por vago).
Como ése era el diagnóstico, me tuve que esforzar en buscar trucos como hacer “chuletas” o ganarme a los profesores con mi simpatía, de modo que me tuvieran en cuenta a la hora de decidir en las notas.

Yo siempre decía que lo que fotografiaba en mi mente, nunca más se me olvidaba (tengo mucha memoria visual) y sin embargo otras cosas no las conseguía retener (definiciones o conceptos abstractos). Ahora comprendo que mi mente trabaja mejor a través de imágenes y no tanto a través de palabras, por eso los libros que leía, tenían que tener “santos” (es decir, debían predominar las fotos más que los textos).

También era muy imaginativo, tenía una habilidad especial para las manualidades, para la mecánica y para todo lo relacionado con la construcción. Era feliz entre grasa de motores y dibujando motos, casas de aldea...El tiempo de ocio restante lo aprovechaba para la música, ya que disfrutaba mucho con mi guitarra, tocando de oído y de forma autodidacta (el pentagrama y los símbolos del lenguaje musical me resultaban confusos).

Con los años y repitiendo durante tres eternos cursos logré acabar el calvario del bachiller e intenté estudiar delineación, pues en el dibujo lineal y artístico era bueno. Me fue imposible pasar del primer curso, mi autoestima había disminuido bastante y tiré la toalla, ya que tenía 21 años y necesitaba ponerme a trabajar, al no verme capacitado para poder estudiar tanta teoría en aquellos aburridos libros.

Así todo, mi primer trabajo fue diseñar un pub (el primero de mi pueblo) que trabajamos entre tres amigos con gran éxito. Vi que tenía dotes para tratar con el público y seguí por el mundo de la hostelería. También con los años he tenido la posibilidad de disfrutar con el tema de la construcción, en antigua casa familiar que he ido rehabilitando poco a poco, aprendiendo a manejarme a base de ver como trabajaban albañiles, fontaneros...( tengo más facilidad para aprender sobre el terreno que a través de los libros).

Pasaron 30 años desde que empecé con mis problemas y cuando los creía olvidados, me encuentro con que mi hijo heredó las mismas virtudes (creatividad, memoria visual, facilidad para aprender observando…) pero también las dificultades que este estilo de aprendizaje puede tener si el sistema educativo lo sigue olvidando.

Os dejo con la madre que os contará la historia por si os puede servir de ayuda ¡Un saludo!"

"¡Hola!. Soy la madre y os voy a contar la peregrinación que tuvimos de colegio en colegio, buscando el apoyo que con el tiempo supe que no tendríamos hasta que la ley de educación no lo cambie.

Al pasar de preescolar a primaria me dijeron que por su inmadurez tenía retraso en la lecto-escritura pero que ya maduraría.

Al acabar el primer ciclo de primaria (1º, 2º) la profesora, muy buena profesional, me dijo que tenía cierto retraso en asignaturas como matemáticas y lengua (más abstractas que conocimiento del medio) y ya de aquella supo ver que se trataba de un niño muy imaginativo y creativo. 

Al acabar el segundo ciclo (3º, 4º) empezaron los problemas serios: se peleaba a menudo en el patio, vomitaba todas las mañanas al ir al cole, tenia fuertes dolores de cabeza , no quería ni ir a las actividades extraescolares porque se sentía mal, pese a que le resultaban divertidas. Su tutora, menos comprensiva que la anterior, nos dijo que sólo ponía interés en lo que le gustaba como sociales, naturales, manualidades... (en resumen todo aquello que podía tocar y ver) y no atendía ni ponía interés en matemáticas , lengua, inglés, la parte teórica de música... (es decir aquello más abstracto y que es más difícil traducir a imágenes, visualizar). Al aburrirse, molestaba, incordiaba y hacía ruidos inconscientemente. Las notas fueron pésimas y el niño me dijo llorando: mamá, ¿será que soy tonto y por eso no apruebo?

Sentí tal pena que le dije que iríamos al psicólogo y al logopeda y que ellos nos ayudarían. Detectaron un retraso en lecto-escritura y un coeficiente de inteligencia normal, así que no le dieron ninguna importancia.

Mi corazón de madre me decía que había algo más y tuve la suerte de leer un artículo sobre la dislexia y sus síntomas y se me abrió una esperanza, se había descubierto que la dislexia era la consecuencia de un estilo diferente de aprender en personas muy imaginativas y visuales (y no un trastorno para toda la vida) y que por tanto tenía solución.

Encontramos a la persona y al tratamiento adecuados y mi hijo comenzó a mejorar. Al acabar el verano y empezar el nuevo curso se lo explicamos a su profesora para que siguiera aprovechando las técnicas que le funcionaban. No sirvió de nada, es más lo ignoró.

Decidí cambiar de centro. Tuvimos suerte, el tutor era un gran profesional y excelente persona. Se molestó en conocer de la “a” a la “z” la didáctica más apropiada para mi hijo y empezamos a ver resultados (hay que tener en cuenta que aunque se mejore la lectura, pueden mantenerse otros problemas si el sistema educativo no cambia hacia didácticas más multisensoriales). Subió su autoestima, comenzó a practicar piragüismo, dejó de pelearse con los niños y empezó a ser consciente de que no era un "perro verde". Entendía hasta la religión (se la enseñaban con diapositivas), comprendía los problemas de matemáticas porque el profesor, si hacía falta se los escenificaba ...

Al acabar este ciclo de primaria (5º, 6º) tuvo que ir al instituto y allí volvimos a empezar, pues la orientadora ignoró su dificultad y no quiso saber nada sobre su estilo de aprendizaje ni sobre nuestras sugerencias ya que según su teoría con un C.I. de 103 no podía tener ningún problema de los que hablábamos (no había manera de hacerla entender que la cantidad de inteligencia no asegura que se pueda entender cualquier didáctica y que mi hijo no era ningún vago). En esta situación comenzó 1º de E.S.O. suspendió y tuvo que repetir.

Cada vez estaba más desmotivado y sentía mayor fracaso. Tuve que pedir ayuda a la inspección educativa y por fin me reconocieron sus características ¡después de 6 años dando palos de ciego! En la actualidad está en un programa adaptado a niños con dificultades de aprendizaje "complementaria" y aunque no es el específico por el que luchamos para este tipo de niños, al menos le ayuda a sentirse mejor y asignaturas como Taller de aprendizaje le sirven para demostrar sus habilidades.

También quiero aprovechar para agradecer el esfuerzo a todo el profesorado (tanto escolar como a nivel particular) que nos han ayudado o nos ayudan en la actualidad y sin los cuales el camino sería más difícil aún. ¡GRACIAS!

Por todo ello hemos creado la asociación ADISPA, la unión hace la fuerza y conjuntamente lucharemos para que el sistema educativo no se siga olvidando de algunos de sus alumn@s, sobre todo cuando hoy SÍ sabemos la solución para muchos de estos problemas. ES TAN SIMPLE COMO COMPLEMENTAR LA ENSEÑANZA CON UNA DIDÁCTICA MÁS MULTISENSORIAL, que además beneficiaría también al resto del alumnado, acostumbrado hoy en día a recibir información y a prestar mayor atención a través de canales audiovisuales (play, tv, ordenador..)"

Un saludo: Sara Gómez (Presidenta de ADISPA)

Ilustración ©MarcoASantanaS

Si eres disléxico, Padre, Madre o pariente de disléxico y deseas compartir tu experiencia, no dudes en enviármela al siguiente correo: blogunhombreenunabotella@gmail.com Poniendo en asunto la palabra “Testimonio” y yo la publicaré en mi blog para que no caiga en el olvido.

Del mismo modo, si eres un profesional en dicho campo, no te cortes en enviarme, tus opiniones u observaciones sobre los casos publicados al mismo correo: blogunhombreenunabotella@gmail.com Poniendo en asunto la frase “La Voz Del Profesional” e igualmente serán publicadas en mi blog.

La invitación está hecha. Ahora depende de vosotros hacer que la iniciativa salga adelante. No olvidéis que somos más de los que creemos. Ayudándonos a nosotros mismos, ayudamos a los demás. Entre más se hable de la dislexia, más resonancia tendrá en los medios. Uniendo nuestros testimonios, quizá, creemos un solo testimonio. Un testimonio con la relevancia suficiente para ser oídos por aquellos que, sencillamente, no saben viajar en botella.