miércoles, 8 de agosto de 2012

Lo Que Sara Gómez Nos Cuentan De La Dislexia

Empieza en http://marcoasantanas.blogspot.com.es/2012/07/lo-que-monchi-y-sara-gomez-nos-cuentan.html
Continuando con el expediente académico de mi hijo y con ánimo de poder ayudar y estimular a todos los niños y padres que se encuentren en una situación parecida, sigo comentando aquellas experiencias:

Estando en 3º curso de la E.S.O. no fue posible promocionar, por tener suspendidas varias asignaturas, así que tuvimos reunión con la orientadora.
Ésta se negaba a ver la evidencia y no admitía que mi hijo tuviera dislexia, ya que “¡si los tests psicológicos le daban un coeficiente intelectual de 103 no podía tener dislexia!”. Además  me lo quiso demostrar enseñándome un escrito de varias líneas  donde mi hijo entendía lo que ponía excepto una palabra que cuando ella se la explicó, él la comprendió.
Yo al ver dicha palabra supe por qué no la entendía. Era una palabra abstracta  y le dije: “Al ser una palabra que no tiene significado visual, que no se puede imaginar… en un examen no podría entender lo que le están preguntando y por eso suspende aún sabiendo las respuestas”
“Debéis adaptarle el examen para que pueda demostrar todo lo que se esfuerza y aprende, tenéis que cumplir la legislación, para eso está”

No atendió a razones y se limitó a darnos su opinión sobre lo que deberíamos hacer puesto que no le veía apto para pasar a integración y yo no quería que volviera a repetir curso, pues no serviría de nada sin darle la atención adecuada a su dificultad.

Para nuestra fortuna  había una opción nueva y era la creación de un curso puente llamado Programa de Iniciación Laboral cuyas siglas son P.C.I. y si superaba ese curso podría pasar a F.P.1 en la rama de electromecánica (que era  donde queríamos llegar)

Le dije que lo valoraríamos y al final decidimos que lo hiciera.
Volvimos a cambiar de centro en una localidad próxima  y comenzó el curso.
Fue el más relajado que tuvimos, pues estaba muy contento porque en la didáctica  utilizaban técnicas  más visuales y táctiles y menos verbales.

Mi hijo pasó de ser un fracasado escolar (no como persona, pues tenía y tiene  grandes valores) a tener ÈXITO hasta el punto que LA DIRECCIÒN del centro le mandó una carta  FELICITANDOLO por su ACTITUD y por sus BUENAS NOTAS

Pasó a FP.1 en la rama de Electromecánica y con ciertas dificultades y contratiempos (ya que perdió un curso debido a una operación de rodilla), logró concluir los 2 cursos.

 A día de hoy sólo le faltan 3 meses de prácticas  que  le resultarán bien  pues no tiene que expresarse escribiendo y además se le da fenomenal por el talento imaginativo propio de la dislexia. Además  es una persona muy trabajadora, luchadora, persistente y responsable.

En éste centro tuvo muy buenos profesores y la didáctica al ser más manipulativa y más visual le evitó sufrir esa sensación de acoso y derribo y, sobre todo, se sintió comprendido y apoyado, elevando su diezmada autoestima.

Y yo me pregunto: ¿no será mejor valorar lo que hacen bien para subirles la autoestima, sin etiquetarlos de vagos y ponerles castigo sobre castigo a la mínima?
¿Incordian?
El profesorado debería preguntarse por qué molestan.
Molestan porque tienen que disimular sus errores y que no parezca que son tontos.

Mi experiencia personal, en otra profesión  distinta como es la hostelería,  me dice que hay que ver más allá de una determinada actitud.

Estuve muchos años trabajando para  clientela adolescente y recuerdo una de las muchas anécdotas que viví:
Conocía a un chico que todos los veranos me compraba bocadillos y siempre se comportaba bien. Un verano vino con mucha rebeldía e insatisfacción  y al preguntarle que le pasaba, me dijo ¿te diste cuenta?
Murió mi abuela hace unos meses, la quería mucho y vivía con ella y me cuesta mucho encajarlo.
Esa era su rebeldía, su propio dolor que quería salir fuera.

El fracaso escolar hace que te vuelvas rebelde e incordies, pero antes de que las cosas se compliquen y se termine en drogas, alcohol o agresividad (buscando huir de una realidad que les margina y les violenta) hay que observarles y ayudarles a demostrar sus capacidades. ¡¡¡TODOS LAS TENEMOS y ESTOS NIÑOS IMAGINATIVOS, MÁS!!!

Para terminar y a modo de conclusión,  animo a los padres a que estimuléis a vuestros hijos y les subáis la autoestima cuando decaigan, pues aunque tengan muchas más piedras en el camino que los niños sin dificultad de aprendizaje, se puede llegar muy lejos y no importa el tiempo que se tarde, ¡lo que importa es llegar!
Además  en ese largo camino, también aprenden que las cosas no vienen solas y que es necesario ser persistente y luchador para conseguirlas.


¡Un abrazo!

Sara Gómez Barrial
Presidenta de ADISPA

Ilustración ©MarcoASantanaS

Si eres disléxico, Padre, Madre o pariente de disléxico y deseas compartir tu experiencia, no dudes en enviármela al siguiente correo: blogunhombreenunabotella@gmail.com Poniendo en asunto la palabra “Testimonio” y yo la publicaré en mi blog para que no caiga en el olvido.

Del mismo modo, si eres un profesional en dicho campo, no te cortes en enviarme, tus opiniones u observaciones sobre los casos publicados al mismo correo: blogunhombreenunabotella@gmail.com Poniendo en asunto la frase “La Voz Del Profesional” e igualmente serán publicadas en mi blog.

La invitación está hecha. Ahora depende de vosotros hacer que la iniciativa salga adelante. No olvidéis que somos más de los que creemos. Ayudándonos a nosotros mismos, ayudamos a los demás. Entre más se hable de la dislexia, más resonancia tendrá en los medios. Uniendo nuestros testimonios, quizá, creemos un solo testimonio. Un testimonio con la relevancia suficiente para ser oídos por aquellos que, sencillamente, no saben viajar en botella.


viernes, 3 de agosto de 2012

Olvidar Es Bueno


Cuando invito a otros disléxicos a compartir su experiencia con la dislexia se retraen. Todos declaran que esta solo les ha reportado dolor y marginación social. No quieren hablar del tema abiertamente, sencillamente, porque no se lo quieren poner fácil a sus enemigos. A todas esas personas, que por un motivo u otro, no terminan de aceptarles. Nadie quiere exponerse hasta ese punto.
Subir al escenario y abrir tu corazón con una enorme diana a la espalda, para que la platea dispare a discreción, no es una tarea fácil. Es un suicidio social, un fusilamiento consentido. Requiere un valor y una determinación de la que no todos hacen acopio.
Yo no soy mejor que ellos. Quizá, solo estoy un pelín mas chiflado, y como tal, no me queda otra que ser consecuente con mis actos. Cuando uno se pone ante la diana, a de ser consciente de a que se expone. Es posible, que yo resulte ser más valiente, más fuerte, más inteligente de lo que jamás creí que pudiera ser. Aunque me cueste enormemente verme de ese modo.
Más que el tipo de la armadura que derriba dragones con mandobles de su espada, yo me considero, el que se sienta atrás manteniendo la funda y la montura para cuando este requiera hacer uso de ellas. No, yo no brillo con luz propia, para brillar, he de pagar la factura de la luz como todo hijo de vecino. No me menosprecio en absoluto, me acepto como soy sin aspirar a ser lo que nunca he sido.
La mejor forma de navegar por el turbulento mar de la vida, es teniendo los pies bien puestos en la embarcación escogida. No soñar con la mente sino con el corazón, manteniendo cada cosa en su sitio cumpliendo su función, para no liarnos demasiado. Porque el desorden solo acarrea disgustos innecesarios que no se ven venir.
Si las ideas están bien ordenadas, se puede hablar de cualquier cosa, hasta de la dislexia. Pero si no lo veis claro, simplemente, callad, olvidad a esos fantasmas en un oscuro e inaccesible cajón. Allí donde nadie los pueda encontrar. Y procurad sed felices disfrutando al máximo de todas esas cosas maravillosas que solo vosotros podéis ver y sentir. Porque sois creadores de sueños en un universo de estrellas. Donde cada destello que extraéis de ese reino, cambia el modo en que el resto de los mortales percibe el mundo. 
¡Sencillamente genial!

Ilustración ©MarcoASantanaS