martes, 18 de junio de 2013

“La Hiperactividad Que No Se Ve” Por Sara Gómez Barrial

¿Su hijo es hiperactivo con TDH?... Medíquele, así no les molestará, ni en la casa ni en el colegio, se concentrará y aprobará.

La gran preocupación de este siglo, es tener éxito académico sin importar las consecuencias. Aunque esté permitido dar la tan conocida pastilla, tanto a niños como adolescentes, no deja de ser una “droga legal”. ¡Los relaja, claro que sí! ¡Y de que modo…! Privándoles de la capacidad de hacer cosas que demandan toda su energía. Sacrificando en el camino la gran creatividad que tanto les caracteriza y dejándoles, a cambio, la amarga frustración de haber perdido las alas.
¿Por qué no buscamos otras soluciones? ¿Qué tal la enseñanza multidisciplinar para conocer sus habilidades? las cuales se truncan para dar paso a niños pasivos, sentados sin moverse durante horas.
¿Y si seguimos con las pastillas? no vaya a ser que fastidien: sentándose y levantándose, mordiendo el lápiz, poniendo la silla a dos patas, moviendo la pierna, aburriéndose al leer más de 10 minutos seguidos; es decir, sufriendo las ataduras sin bridas, pero como si las tuvieran, pues es así como se sienten en sus mentes.
¿Y si les enseñamos a concentrarse cada vez que tienen ataques de ansiedad y empiezan con sus idas y venidas? ¿Cómo? Haciendo ejercicios de respiración, durante unos minutos, hasta que vuelvan a controlar la situación.
¿Y que tal si les ayudamos con la grafología para corregir ciertos hábitos erróneos, que a través de los años, se han instalando en sus mentes, y de éste modo, puedan controlar sus actos, y lo que es más importante, sus vidas?...
¿Y si les animamos a hacer cualquier tipo de deporte que les guste y les ayude a canalizar esa gran energía que acumulan dentro?...

¿Por qué os cuento esto? Porque hubo una persona, muy importante en mi vida, que fue niño, adulto y anciano hiperactivo. Cuyos nietos, heredaron su código genético, y del cual, no puedo evitar preguntarme, ¿cómo le canalizaban esa energía desbordante en su niñez, pues, con la represión que conoció en los colegios donde imperaba la disciplina severa, en la que todos debían seguir la misma línea educativa, no valía salirse del círculo establecido?...
Del mismo modo, ¿cómo sería el trato recibido en su adolescencia, pues, es una etapa en la que las experiencias están en plena ebullición, dando cancha a la rebeldía y la agresividad bajo la premisa “haga lo que haga, todos creen que soy malo, malísimo, y en consecuencia, les incordio, revelándome contra tanta represión.”?
Ya de adulto, aprendió a autocontrolarse, no sin ciertos ataques de ira y de genio incontrolable, era como si llevara una bomba a punto de estallar en su interior, y le apremiara, la imperiosa necesidad de expulsarla de su mente para poder sentirse liberado.
De anciano… ¡Ah! De anciano llegó la solución a sus problemas, una pastillita que le dejaba relajado durante una temporada, hasta que volvía a su mente la rebeldía adormecida, y entonces, se negaba a tomarla. Con lo cual, aparecía el síndrome de abstinencia y nos veíamos teniendo que convencerle para que volviera a tomarla, pues su corazón y su mente sufrían.
¿Cuál era el motivo que le empujaba ha dejarla de golpe, si se suponía, que tenía que sentirse mejor?... Emocionalmente, no se sentía bien. Notaba que le faltaba la “energía” para desarrollar las actividades que tanto gustaba realizar, a pesar de su avanzada edad, con suma diligencia. Con las pastillas se notaba aletargado, sabía que ese no era él. Hasta el fin de sus días mantuvo esa lucha interna que pocos supieron comprender.

¿Realmente vale la pena tanto sufrimiento “innecesario”?... ¿Habiendo otras técnicas naturales a nuestro alcance, compensa permanecer toda una vida enganchado a la farmacología?... ¿Tanto dinero mueve el TDH que no interesa fomentar otras técnicas?...

Me gustaría que estas reflexiones sirvieran para concienciar sobre el problema, ya que éste, es más profundo de lo que se da a conocer.

Ilustración ©MarcoASantanaS
No dudes en comunicarme cualquier error que halles en mi escritura. Toda contribución a mi cruzada será bien recibida.

Si eres disléxico, Padre, Madre o pariente de disléxico y deseas compartir tu experiencia, no dudes en enviármela al siguiente correo: yrunay@gmail.com Poniendo en asunto la palabra “Testimonio” y yo la publicaré en mi blog para que no caiga en el olvido.

Del mismo modo, si eres un profesional en dicho campo, no te cortes en enviarme, tus opiniones u observaciones sobre los casos publicados al mismo correo: yrunay@gmail.com Poniendo en asunto la frase “La Voz Del Profesional” e igualmente serán publicadas en mi blog.

La invitación está hecha. Ahora depende de vosotros hacer que la iniciativa salga adelante. No olvidéis que somos más de los que creemos. Ayudándonos a nosotros mismos, ayudamos a los demás. Entre más se hable de la dislexia, más resonancia tendrá en los medios. Uniendo nuestros testimonios, quizá, creemos un solo testimonio. Un testimonio con la relevancia suficiente para ser oídos por aquellos que, sencillamente, no saben viajar en botella.

jueves, 16 de mayo de 2013

Contratiempos Y Otros Imprevistos


En estos momentos soy presa de la realidad. Ésta, me tiene bien sujeto con sus poderosas garras, impidiendo que asome mi prominente nariz por las ventanitas del ciberespacio. Lamentablemente, estoy sin ordenador por tiempo indefinido, por lo cual, dependo de la disponibilidad de uso de equipos ajenos. Mi estimado Mac G5, tras ranquear, con unos días mejores que otros, durante un agradecido periodo de tiempo (después de su última recaída) ha estirado la pata, aparentemente; y en estos momentos, no tengo capital para invertir en un equipo nuevo. Hay prioridades de mayor relevancia que no pueden ser desatendidas. Por otro lado, en casa, estamos haciendo algunas reformas, cuyo reclamo llevábamos tiempo ignorando, por lo que no se podían demorar más. Y por último, para bordar la presentación de este empalagoso pastel, con una enorme, brillante y dulzona guinda, he perdido categóricamente en la democrática votación familiar de incorporar una mascota a la familia; en consecuencia, ahora me veo atendiendo a un cachorro de Labrador de dos meses y medio, que no entraba, ni por asomo, en mis objetivos a cumplir, ni a corto, ni largo plazo. Me gustan los animales, pero en estos momentos de mi vida, tiendo más a quitarme responsabilidades que a asumirlas. Ya es bastante complicado mantener la botella a flote y cumplir con las expectativas familiares y laborales, sin ese alocado y enternecedor añadido a mi rutina diaria.

A razón de estas cuestiones, no he podido hallar el tiempo, ni el momento, ni el lugar adecuado para relajarme y dejarme llevar por mi inquieta imaginación. Así pues, es un hecho irrefutable, que el peso generado por el ancla de la perdida de equipo, el lastre acumulado por las reformas no atendidas a su debido tiempo y la imprevista incorporación de un nuevo y canino miembro al círculo familiar, han repercutido inclementes en mi lírico viaje en botella en los mares del ciberespacio. Consiguiendo que éste, se halle, actualmente, más retenido que detenido. Pues, como creo haber citado en alguna de mis anteriores entradas a este blog, los engranajes de mi máquina generadora de sueños no entienden de demoras. Siguen “Cachum, Cachum” proyectando imágenes en mi sesera, como uso y costumbre, sin dar cuartel, ajenas a lo que le pueda suceder a mi embarcación inhabitual. Sin considerar el cómo, el cuándo y el donde. Por lo cual, las ideas que brotan sin la fortuna de ser plasmadas sobre la marcha en un soporte que las hagan perdurar, son devoradas al segundo por el voraz y oscuro espíritu del olvido. Generando en mí, una inexplicable sensación de pérdida, difícil de expresar. Consecuencia de lo que pudo haber sido y no fue, de lo que pude haber dicho y no dije, de lo que pude haber sentido y no sentí.

Sumido en ésta desazón, que solo entienden aquellos que gustan de transmitir lo que bulle en sus corazones, en situaciones críticas como esta, en las que se ven privados de su medio de transmisión. Me dejo arrastrar, sin oponer la más mínima resistencia, por una descorazonadora y aplastante desmotivación. Al tiempo, reservo las fuerzas en espera de la chispa primigenia que reactive la luz interior, ahora dormida, que siempre ha brillado en mi. Pues no dudo, que llegado el momento, resurgiré, a modo de destello cegador, de estas frías y polvorientas cenizas. Tal cual Fénix pirotécnico, desplegando sus llameantes y extensas alas hacia el vacío opresor, y sesgando en el acto, poderoso e imperturbable, las citadas ataduras, inmerso en un frenético y ascendente, rumbo hacia el luminoso y adictivo reino de la imaginación.

Ilustración ©MarcoASantanaS
No dudes en comunicarme cualquier error que halles en mi escritura. Toda contribución a mi cruzada será bien recibida.



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yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez

viernes, 22 de marzo de 2013

Una Cuestión De Actitud

Hoy me he despertado sintiéndome diferente. Últimamente ese sentimiento suele repetirse con cierta asiduidad. Se diría, sin ánimo de atentar contra la prudencia, que empiezo a dejar de sentir miedo a exteriorizar lo que bulle en mi interior. Es más, me atrevería a decir, que en ciertos momentos, mi niño interior sale de su escondrijo con el único fin de hacerme compañía en mi acuífero viaje, liberándonos, a ambos, del influjo del espíritu de la soledad.
Animado por esa sensación de bienestar, he cogido el portátil y me he ido a buscar una cafetería en la que sentarme a teclear. La desventaja de trabajar en casa, es que, a veces, necesitas excusas para salir a disfrutar de la brisa y la preciosa luz solar.
Ya en la calle, en plena incursión por las zonas de desayunos de “Guiri-landia”, me he cruzado con un conocido, el cual, al verme, me ha comentado desenfadado: – ¡Oye! ¡Que me he enterado de que tienes un blog! – Eso parece – Le he respondido, sin ánimo de profundizar demasiado en el tema, mientras insistía: –  ¿Qué hace un tío con la cabeza llena de pájaros con un blog? – Pues, organizar a los pájaros, que no es poco. – Aclaro, finalizando el intercambio de palabras, cortes pero cortante, sin pararme demasiado por no dar pie a más indagaciones incomodas. Y aunque deba admitir, que mi respuesta fue más fruto de la improvisación que de la razón, surgida como escudo defensor ante una situación non grata, la susodicha, no está exenta de verdad. Llega un momento en la vida, en el que comprendes, que no puedes seguir dejando que esa ruidosa bandada de alegres trinadores ande suelta sin control en tu sesera.  Por lo que, aferrándote a un atisbo de cordura, decides tomar el control de la situación poniendo un poco de orden. Ya que, de seguir así, probablemente, podrías acabar majareta perdido con el ruido interminable de los trinos.

¿A caso soy el único que necesita ordenar sus ideas para darle sentido a su insulsa existencia?... No lo creo.

A fin de cuentas, que más da si tengo un blog o no lo tengo. Que importa si lo leen o no lo leen. Lo que cuenta, a mi modo de ver, es que he encontrado un instrumento que me ayuda a exorcizar fantasmas, a transmitir ideas y a compartir mis humildes creaciones artísticas sin depender de nadie, más que de mi disponibilidad al respecto. Simplemente, es una actividad que me hace feliz. Un pasatiempo, un hobbie. El resto, me es irrelevante. De hecho, he llegado a un punto, en el que solo me preocupo de subir las entradas nuevas y, “tararí que te vi”, me desentiendo hasta que vuelvo a tener algo nuevo que contar. Sé que esa actitud me distancia un poco de mis propósitos, no obstante, confío en que sea una dejadez pasajera. 
Debido a ese abandono, me suelo sorprender cuando encuentro sitios en Internet como el que veréis si seguís el siguiente enlace: (http://www.pageinsider.com/marcoasantanas.blogspot.com.es). Lo encontré, por casualidad, jugando a buscar mi nombre en clave: “MarcoASantanaS” con el Google. Según esa web, mi blog, a día de hoy, le gusta a 40.891 personas en el FecaBook. Cifra que no concuerda, ni por asomo, con las entradas en mi blog, ni con los “me gusta” de la versión de la citada red social. Raro, raro, raro… ¿No les parece?...

Con la citada búsqueda, también descubrí un total de ocho páginas de descargas piratas, que se nutrían de las pocas canciones que subí el pasado año a “goear.com”. Eso me sorprendió más que lo de las estadísticas, porque, aunque a mi me satisfagan, hay que estar muy desesperado para incluir las canciones de un don nadie en una web de descargas.
El suceso no me quita el sueño, no obstante, aunque las grabaciones no sean para tirar voladores, seré prudente y buscaré la forma de desvincularme de esa web. Sobre todo, ahora que he encontrado un reproductor Flash que se nutre de los mp3 que ubico en mi “Google Site” y que he hallado el modo de hacer que mis grabaciones caseras tengan un volumen aceptable.

Volviendo al asunto de los pájaros, parece que no termino de librarme de esas personas que no entienden, que ser Disléxico, va más allá de vivir impregnado de cierta áurea de despiste. Y es que, cómo explicar, sin que me miren con escepticismo, que una parte de mi cerebro que se suponía debía estar activa, no lo está, y que en su lugar, otra, que en teoría permanecía dormida, despierta con la atrevida finalidad de emular las funciones de la parte inactiva. Fracasando estrepitosamente en su empeño, al verse incapaz de conseguir el grado de eficiencia requerido para cumplir con el cargo que la ausente debía ostentar. Posiblemente, porque la altruista parte de mi cerebro, que reacciona en pos de mi rescate, no fue concebida para desempeñar la supuesta función, o porque, a ésta, le queda tan lejos el problema, que el recorrido que se ve obligada a realizar para resolverlo, se le hace agotadoramente largo, mermando sus capacidades.

Menuda parrafada, nadie tiene gana de oír esas cosas. Lo que todos buscamos, son encuentros desenfadados, o cuando menos, entretenidos, que nos ayuden a romper con nuestras rutinas cotidianas. En consecuencia, lo saludable, es hacerte un poco el loco con el tema y esquivar, con una amable sonrisa, a esos simpáticos obtusos que buscan regodearse públicamente de tus torpezas, para alejar las miradas inquisitivas de las suyas.

Que lastima que solo se destaque el lado oscuro de la Dislexia. Pues, con el proceso anteriormente expuesto, más que perder aptitudes remplazamos unas por otras. Nuestra inteligencia se amplifica, aunque no podamos presumir de ella, y los motores de la imaginación, remodelan nuestra percepción del mundo como ya quisieran muchos. Generando, un modo de pensar basado más en la recreación de imágenes que en la abstracción de las ideas. Y eso, amigos míos, tiene su peso en oro. Yo no sé ustedes, pero a mí, esa parte me flipa hasta el punto de no querer ser de otro modo. A pesar, de que luego tenga que estar ejercitándome para mejorar mis limitaciones.

Eso me recuerda, que no hace mucho, me reprocharon, que uso muchos “Clichés” en mis escritos. Je, je… Seguramente tengan razón, no obstante, como tantas otras nimiedades imprevistas, me es indiferente. He creado este reino con el fin de ir mejorando poco a poco. Aquí, todo está en constante renovación. No tengo mayor meta que limitarme a navegar, avanzando sin más, hacia un horizonte sin fin. Hoy aprendo una cosa, mañana la olvido, pero pasado la vuelvo a recordar, en un constante y evolutivo entrenamiento de mi oxidada memoria. Donde las arandelas de mi cerebro no dejan de chirriar, porque pierden  excesivo engrase con el esfuerzo que realizan mis enlaces neuronales a la hora de prender la llama del conocimiento. En un titánico despliegue de energía que me deja exhausto, repercutiendo, en una imperiosa necesidad de tumbarme a recuperar el combustible perdido. Ya que, en caso de no hacerlo, mi receptividad mermaría notablemente, los fonemas brotarían confusos de mis labios, ajenos a mi voluntad, y el dolor de cabeza seria tal, que el calificativo de migraña se quedaría ínfimamente corto a la hora de describirlo.

Se me ocurre, que quizá, si lo del Cliché se lo hubiesen dicho a un profesional de la escritura, éste se lo hubiese tomado de peor humor. Yo, como, a parte de Disléxico, soy Diseñador Gráfico, lo encuentro divertido. Sí, entiendo que usar “Clichés” se considera un defecto en el mundo de las letras, pero en mi oficio, un cliché es un negativo, y como tal, es la fuente de información de lo positivo. Abreviando, todo lo que necesito para obtener un buen positivo proviene de un negativo. En ese caso, si lo que escribo está lleno de “Clichés”, quiere decir, que estoy en el mejor camino para obtener algo positivo de lo hago.

Efectivamente, soy del equipillo de los que ven el vaso siempre medio lleno. Porque entiendo, que la felicidad es una elección, una actitud, un enfoque, algo que solo depende de nosotros. Nada, ni nadie, puede aportarnos felicidad, si la semilla de ésta no anida de antemano en nosotros. Imponer condicionantes a los que nos rodean para que actúen según lo que consideramos que nos va a reportar gratificantes dosis de dicha emoción, no solo genera un malestar continuo en los afectados por dicho acto dictatorial, sino que, además, provoca en ellos, un instintivo sentimiento de rechazo, que les hace repelernos, distanciándose de nosotros, a modo de defensa psíquica, por pura salud mental.

Todos nos quejamos, de que cuando las cosas nos van realmente mal, es cuando más solos nos encontramos. Pero no se nos ocurre pararnos a pensar en la actitud que estamos proyectando en los demás. Eso cuenta mucho, una actitud positiva ante la adversidad hace que los demás se acerquen a arroparte, más que con una actitud derrotista. Porque, el que más o el que menos, sabe lo dura que puede llegar a ser la vida, y verse bombardeado por problemas propios y ajenos no es la mejor forma de transitar por ella.

Personalmente, en el citado caso, opto por ver el vaso medio lleno, consiguiendo, por lo general, mantenerme a flote con cierta predisposición, latente, a remontar en ascensión vertiginosa a los cielos, haciendo oídos sordos al reclamo de los infiernos. Saber escoger en la dualidad constante que rige la continuidad de este ineludible viaja, en el turbulento universo de las emociones, es un requisito indispensable para no perder el rumbo de la botella. Es por ello, que gusto de trazar rutas constantes hacia las maravillosas y esperanzadoras puestas de sol. Y si tuviera que quejarme de algo, quizá lo hiciera, precisamente, de esas personas que se niegan a tomar una actitud positiva ante la adversidad. Hallando, tristemente, su razón de ser, en el regodeo de revolcarse en sus propias miserias. Salpicando peligrosamente a los incautos que se les acercan, hasta decir basta, y frenado con su lastre cualquier iniciativa común de alzar el vuelo.

Amigos míos, yo no poseo doctorado alguno, mis estudios son mas bien escasos, por lo que doy por sentado, que más de uno, pasa casualmente por aquí, echa un vistazo, exclama: - ¡Uh! ¡Dislexia! ¡Que mal rollo! – y no vuelve más, deseando olvidar lo escasamente leído. Sin embargo, mi ilusión permanece intacta, porque los pocos que os quedáis a leer, saciáis con creces mi inquietud.
Es por ello, que todo lo que soy, os es ofrecido con gentileza, altruismo y desparpajo, si acontece, en este humilde blog. Navegando, a la deriva, en los impredecibles mares del ciberespacio. Enfrascado en mi botella, compartiendo pensamientos y otras chucherías, que se nutren de la noble sabiduría que aporta la doctrina de la experiencia. Con la cual enriquezco, a grosso modo, mis descalabrados textos, con una atmósfera distendida de grato optimismo.

Ilustración ©MarcoASantanaS
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jueves, 28 de febrero de 2013

Dislexia: Una Aportación de Justina Velasco

Estoy apuntada a un foro sobre disléxia de inglaterra, ya que Juan de 10 años tiene dislexia y va a un cole bilingüe, y me gusta saber sí puedo ayudarle de alguna manera en ese idioma, resulta que a finales del año pasado, Katherine puso una noticia sobre un método para ayudar a mejorar con los problemas de lectoescritura en las personas con dislexia y otras dificultades a través de un software. Después de leerme toda la información en inglés y ponerme en contacto con esta empresa, me decidí a utilizar este método y debo decir que, a pesar de que no se le quita la disléxia mi hijo a subido de nivel, tanto en matemáticas como en lengua, así como, en su ortografía y caligrafía, dicho por su profesora de esas materias y la logopeda del colegio, ya que tiene adaptación curricular, en contrapartida en inglés aunque a mejorado no a subido, pero sí que se le ve con más confianza y más ganas de seguir luchando, al costarle menos leer, entender y escribir, se cansa menos por lo que el trabajo en casa lo hace mejor y ya no necesita tanto mi ayuda. El tratamiento se hace en 8 semanas, 2 sesiones a la semana durante 2 semanas seguidas, de descanso otras dos semanas y luego repetimos lo mismo durante las 4 semanas siguientes. Si queréis más información sobre mi experiencia mandarme un e-mail o un privado y hablamos. Los milagros no existen, pero sí las buenas intenciones y el trabajo continuo.


Un saludo, Justina



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La invitación está hecha. Ahora depende de vosotros hacer que la iniciativa salga adelante. No olvidéis que somos más de los que creemos. Ayudándonos a nosotros mismos, ayudamos a los demás. Entre más se hable de la dislexia, más resonancia tendrá en los medios. Uniendo nuestros testimonios, quizá, creemos un solo testimonio. Un testimonio con la relevancia suficiente para ser oídos por aquellos que, sencillamente, no saben viajar en botella.

"Allí Donde Nacen Los Sueños" Un Reto Personal

Esta es una de mis iniciativas más ambiciosas. Como me gusta decir: Un acto de pura improvisación. Un relato de Ciencia Ficción elaborado in situ, para vuestro deleite y el mio. Los capítulos están sujetos a constantes modificaciones, según el rumbo que deciden tomar los acontecimientos narrados. Vuestra expectativa también es la mía, ya que no sé de los mismos más de lo que sabéis vosotros. Es una historia que va surgiendo de la nada, a medida que voy rasgando, a golpe de teclado, el velo de la realidad. De ahí, mi interés en que todos los cabos encajen perfectamente, es una de mis preocupaciones principales en esta aventura, no debe quedar ninguno suelto.
A medida que ésta va tomando forma en mi imaginario, quito y pongo esto o aquello, empleando una redacción más aleatoria que lineal, como si estuviera elaborando un bodegón para luego plasmarlo en un lienzo. El mundo de la literatura no es mi mundo. Desconozco sus reglas, y en cierto modo, preferiría no contaminarme con ellas. Pues, por mi experiencia en otros campos artísticos, sé, que lo supuestamente correcto, obstruye la creatividad más que favorecerla. La pureza del acto innato de dejarte llevar, libre, sin ataduras, sin tiempos limite, sin críticas debatibles, etc. es la única vía posible para alcanzar los objetivos marcados.

Esta actividad de navegar por los mares de lo imaginario, me persigue desde mi más tierna infancia. De modo innato, siempre he arrastrado con esa curiosa capacidad, que mas que beneficiarme, me condena de por vida, a hacer malabares en la cuerda floja que da consistencia a la línea intangible que divide fantasía y realidad. Asomando mí cabeza al descubierto, sin pudor, en las brechas que se abren entre ambos mundos y dejándome seducir por sus vertientes llenas de infinitas posibilidades, en un acto de absoluto y embriagador abandono. Es así, que cada vez que bajo la guardia, pierdo un pedazo de realidad, un pedazo de vida, sintiéndome consecuentemente culpable, por haber perdido el rumbo, por haberme dejado seducir por el canto de esas sirenas, por perder de vista la solides del entorno que me han asignado como real y que, en teoría, me corresponde.

He ahí esa eterna dualidad, esa dicotomía que me ha privado incontables veces de adquirir la solides cultural adecuada que mis exigentes inquietudes artísticas demandan.
Por ello me pregunto… ¿Podrá un tipo como yo, al que las letras le bailan más de lo habitual, llevar a buen puerta esta propuesta?... No lo sé, pero, sin lugar a dudas, es un reto digno de ser afrontado. Y aunque las cosas que ralentizan su avance sean más de las previstas en un primer momento, aquí sigo, tozudo como una mula, al pie del timón, como es habitual en la dinámica diaria de cualquier navegante que se precie de serlo. Surcando los mares de la imaginación a bordo de una botella, acompañado de mi fiel aliada, mi guitarra, y sujeto a un timón, meramente decorativo, pero contradictoriamente necesario. Inflando mi autoestima a niveles insospechados y contaminando con ello a quien guste impregnarse de ella. 


Allí Donde Nacen Los Sueños

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8

Ilustración ©MarcoASantanaS
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domingo, 24 de febrero de 2013

Dislexia: Mito o Realidad, por Guadalupe Portal

Los niños y adolescentes que presentan dificultades en el desempeño escolar y, en concreto en la capacidad para aprender a leer, a menudo manifiestan dificultades  conductuales y emocionales que interfieren con el desarrollo integral y adaptativo.

Durante varios años los paidopsiquiátras y psicoanalistas se han agrupado en dos campos: aquéllos que consideraban que los problemas de aprendizaje pueden curarse a través de la psicoterapia y del psicoanálisis, y aquéllos que opinan que los factores orgánicos que provocan estas dificultades impiden que la intervención psicoterapéutica modifique la problemática.

A fin de contar con una visión común acerca de la dislexia y las aportaciones de la teoría psicoanalítica, me parece fundamental definir lo que es este trastorno.

De acuerdo con las aportaciones más recientes (Shaywitz, 2003) la dislexia es un trastorno neurobiológico que presentan personas con capacidad intelectual promedio o por arriba de éste y, en contraste, manifiestan un rendimiento por debajo de lo esperado en la lectura, a pesar de contar con la motivación y la instrucción adecuada. Es una debilidad específica de la función yóica del lenguaje, específicamente en el procesamiento fonológico.

Las personas con dislexia, pueden aprender exitosamente a calcular, utilizar números y resolver problemas matemáticos, ya que estas habilidades no requieren de los mismos procesos cognitivos que la lectura. Es frecuente encontrar dificultades en la escritura y la ortografía, aunque estas alteraciones parecen ser independientes de los problemas de lectura. La persona disléxica presenta, entre otros, problemas en el análisis fonético de las palabras. Es un problema localizado en esta falta de conciencia fonológica más que en la comprensión del lenguaje hablado.

Se ha encontrado también que los problemas lectores son más frecuentes en los hombres que en las mujeres. Hasta el momento no se ha encontrado una explicación clara de esto. Sin embargo, se considera que existen variaciones biológicas entre los niños y las niñas que incrementan la probabilidad de que los varones desarrollen problemas de aprendizaje.

Se considera que la dislexia es una dificultad que persiste. La diferencia crónica en el rendimiento de la lectura se presenta a lo largo de la vida. Sally Shaywitz,  de la Universidad de Yale, ha realizado diversos estudios acerca del curso de estos problemas y encontró que se mantiene un hándicap en las habilidades lectoras de las personas con dislexia (fig. 1)



¿Cuáles son los procesos neurológicos implicados en la lectura? Se ha establecido que los procesos lectores se llevan a cabo principalmente en el hemisferio izquierdo que es especialmente adepto para el procesamiento lingüístico. Hay tres áreas claves en el proceso lector:  el giro inferior, izquierdo, frontal (Productor fonético), el área parietal-temporal izquierda (Analizador de palabras) y el área occipital-temporal izquierda (Detector Automático).

El productor fonético es la estructura en el que se apoyan los lectores principiantes. Permite vocalizar las palabras en voz alta o en silencio. Inicia el análisis de palabras. El analizador de palabras divide las palabras en las sílabas y fonemas que las constituyen. Finalmente, el detector automático: permite reconocer palabras a la vista. A medida que la persona se torna competente, se apoya cada vez más en este sistema.

A pesar de que no se ha demostrado que exista un daño cerebral, el desarrollo de las técnicas de neuroimagen ha permitido a los investigadores identificar áreas cerebrales especificas relacionadas con el proceso de la lectura y que se encuentran afectadas en las personas con dislexia. En la persona con dislexia existen dificultades para el acceso tanto del sistema analizador como al detector.

En la siguiente imagen se demuestran las tres áreas involucradas en el proceso de la lectura. En la segunda imagen se ilustran las zonas afectadas en la persona con dislexia.




Como resultado de las investigaciones en neurociencias, el estudio de estas dificultades desde el enfoque psicodinámico disminuyó y se colocó en un  papel secundario.

Para fines del presente trabajo, conviene dividir los problemas de aprendizaje en dos categorías: de origen neurobiológico y de origen neurótico. Por supuesto, que las dificultades emocionales pueden estar presentes en ambos. La diferencia central está en que los problemas emocionales en el primer grupo son derivados de las dificultades para aprender a leer, y son en parte, la reacción a la respuesta de los padres y maestros ante sus dificultades, mientras que en los pacientes neuróticos, los conflictos emocionales y las dificultades en la personalidad, las dificultades lectoras preceden a los problemas emocionales. Tanto los psicólogos como los psicoanalistas concuerdan en que existen factores emocionales en casos específicos de niños con problemas de lectura.

Blanchard (1946) plantea que cuando los niños tienen dificultades para aprender a leer, las actitudes de los padres y los maestros son tales, que exageran la problemática de tal manera que se convierte en una verdadera discapacidad, a lo que se denomina discapacidad inducida. Sin embargo, postula que no existe un factor único desadaptativo que explique los problemas de aprendizaje. Señala que los problemas de aprendizaje pueden ser un síntoma neurótico. Los problemas en la lectura denotan motivos inconscientes y satisfacen la necesidad de ser castigado mediante exponerse a situaciones de fracaso y crítica tanto en el ámbito escolar como familiar.

Para Stachery, la lectura representa la sublimación de tendencias orales, especialmente aquéllas con tendencias sádicas y de naturaleza destructiva. Cuando un niño no aprende a leer puede indicar fallas en la represión de estos impulsos.

Dado que la dislexia es considerada una dificultad en las funciones yóicas, específicamente en el lenguaje, Pearson (1952) considera que los problemas de aprendizaje se relacionan con la psicología del yo. Al manifestar debilidades en la función yóica de la competencia en el manejo del lenguaje, al niño con dislexia le ha sido robada una de la herramientas más importantes para el control de impulsos. De ahí que la frecuencia de problemas de conductas asociados a los problemas de aprendizaje, sea elevada. Las dificultades en la competencia lingüística deben considerarse un déficit y no una desviación. En general, este déficit se presenta en un sujeto cuyo funcionamiento superyóico es normal (Migden,1998).

La función superyóica, prácticamente intacta en estos niños y adolescentes, propicia la tendencia a presentar episodios de culpa ante sus conductas impulsivas, a diferencia de los niños psicopáticos. Sin embargo, la culpa se controla relativamente y está ligada a fantasías edípicas que involucran objetos completos, lo que los diferencia de niños con problemas emocionales severos, que presentan una ira preedípica y fantasías de autodestrucción (Migden,1998).

Migden describe que algunos niños con dislexia tienden a mostrar una reactividad exagerada específicamente ante los conflictos y fantasías edípicas debido a que durante este periodo del desarrollo las funciones yóicas basadas en el lenguaje, sustituyen las funciones sensorio motoras (Piaget e Inhelder, 1966) y cuando de acuerdo a Luria (1961) las autoinstrucciones verbales lograr inhibir la conducta impulsiva.

En parte, la hiperreactividad del niño disléxico ante los conflictos normales del desarrollo, reflejan la dificultad de moderar, mediante el lenguaje, las fantasías que rodean estos conflictos. El lenguaje es la principal vía de comunicación con otros, sirve para guiar al niño edípico a salir de el mundo de la fantasía del infante y le permite adentrarse en el mundo del discurso social. Sin embargo, el niño con dislexia muestra menor interes en el mundo comunicativo y social debido a que lo vive como ligeramente inalcanzable.  De acuerdo con de Hirsch (1975) debido a las dificultades en el desarrollo y la comprensión de las reglas fonológicas y sintácticas que subyacen la estructura lingüística, estos niños reaccionan ante su confusión regresando a la fantasía e invierte cada vez menos energía en escuchar, a menos que el mensaje sea catectizado y la verbalizaciones sean relativamente cortas.

Asimismo, el lenguaje sirve a las funciones yóicas de control de impulsos e inhibición de la fantasía mediante su papel interno de etiquetar, anticipar y organizar. Es decir, el lenguaje aunque no se utilice para la comunicación social sirve para el control de impulsos e inhibe las fantasías edípicas, contribuyendo al procesos secundario. Pensar, planear, considerar consecuencias, sopesar las alternativas y probar hipótesis son funciones dependientes del lenguaje y favorecen que el niño distinga los deseos y fantasías internas de la realidad externa. Por tanto, en niño disléxico que no comprenda totalmente los principios organizativos de la estructura del lenguaje, tiene mayor probabilidad de vivir en un mundo sin tiempo, pobremente estructurado y lleno de fantasías.

De ahí que la falta de modulación de impulsos, mediada por el lenguaje y el hecho de que están sujetos a experiencias de fracaso en la vida académica, provoca que el niño disléxico exprese frecuentemente sus deseos edípicos y la angustia de castración de una manera cruda y descontrolada. De hecho, en ocasiones dan la impresión de tener una falta de defensas represivas que puede llevar a pensar en una patología más grave.

Debido a la deficiencia en el procesamiento del lenguaje que  influye tanto en sus problemas de lectura como a síntomas parecidos a los que se presentan en el Trastorno por Déficit de la Atención, muchos de estos pacientes requieren de una intervención que incluya una psicoterapia psicoanalíticamente orientada y un tratamiento específico que atienda la problemática de aprendizaje y lenguaje.

Por otro lado,  Jarvis (1958) planteó que los problemas de lectura eran un desplazamiento como intento de resolver el complejo edípico. Existe en el niño una confusión en los roles de madre/padre. Señala que existen derivados de impulsos orales y anales en la lectura. Sin embargo, la situación de lectura puede ser asociada fácilmente con objetos peligrosos en la constelación edípica.

Giovacchini (1963) explica que si el mundo externo no brinda experiencias gratificantes en el momento de aprender ciertas habilidades, entonces ocurre un déficit que se manifiesta en la estructura yóica y posteriormente en los rasgos de carácter. Describe que cuando el niño no logra hacer algo se frustra y enoja y espera que su madre lo rescate. Si la madre lo hace por él deja de intentar y pierde la capacidad de evaluar sus propias fortalezas y debilidades. Surgen sentimientos de omnipotencia y por ello no  aprende porque aprender implica admitir debilidad. Cuando depende de la madre, pues ella ha tomado esta función, lo que resulta en funciones yóicas insuficientes

Uno de los primeros en integrar factores orgánicos con psicopatología fur Rappaport (1966). Este autor considera que el daño orgánico no es el principal causante de los Problemas de Aprendizaje. Las lesiones tempranas alteran el funcionamiento yo primario. El niño con alteraciones en el funcionamiento yóico al presentar alteraciones en la percepción, formación de conceptos, lenguaje, experimentará dificultades para interactuar con su entrono de manera adaptativa. El niño entonces no logra generar en los padres un sentimiento de orgullo sino de angustia y frustración lo que genera rechazo y sobreprotección. Tanto sus propias experiencias como las reacciones de otros producen una percepción del mundo como inseguro y amenazante. Se genera una autoimagen de ser inepto y de no recibir satisfacción por medio del reconocimiento y afecto.

En un estudio de Dudek y Lester (1968) concluyen que la ansiedad central en niños con bajo rendimiento en la latencia se relaciona con el manejo de impulsos agresivos quienes  recurren a defensas como la retracción a la pasividad, la sumisión y la formación reactiva (“ser buen niño”). Hay un bloqueo de la energía agresiva-oral y un desarrollo intelectual disparejo. Concluyen que en general, no funcionan bien en psicoterapia.

Diversos autores han propuesto más recientemente que algunos problemas para aprender se relacionan con que los padres desean inconscientemente éste particular hijo con dificultades. La madre puede tener fantasías de producir un hijo dañado lo que produce ansiedad y cualquier indicador de dificultad genera excesiva preocupación o bien la madre tiene sentimientos ambivalentes hacia su hijo y tiene una intensa necesidad de denigrarlo y devaluarlo.

Conclusiones:

Los problemas de aprendizaje y en concreto la Dislexia, se  originan principalmente en factores neurobiológicos. Estos factores resultan en un funcionamiento yóico deficiente. La interacción de los padres con hijos con estas dificultades produce  experiencias poco gratificantes, rechazo, desaprobación y sobreprotección que a su vez interfieren con el desarrollo de la independencia (función yóica)

Algunos autores plantean que los padres inconscientemente necesitan un hijo incompetente y éste a su vez cumple el deseo inconsciente de los padres.

El riesgo de etiquetar indiscriminadamente a las personas con problemas de bajo rendimiento, problemas de aprendizaje o lesiones cerebrales es perder de vista la interacción compleja entre los factores psicológicos y fisiológicos, los cuales se ven afectados de manera importante por el clima emocional y familiar.

BIBLIOGRAFÍA

Garber, B. (1988). The Emotional Implications of Learning Disabilities: A Theoretical Integration. Annual of Psychoanalysis  16: 111-128

Giovacchini, P. L. 1963 Integrative Aspects of Object Relationships Psychoanal. Q. 32[à]PAQ.032.0393A

deHirsch, K. (1975). Language deficits in children with developmental lags. Psychoanal. Study Child, 30: 95-126.[à]PSC.030.0095A

deHirsch, K.,  Jansky, J. J., &  Langford, W. S. (1966). Predicting Reading Failure.  New York: Harper & Row.

Hellman, I. 1954 Some Observations on Mothers of Children with Intellectual Inhibitions Psychoanal. Study Child 9[à]PSC.009.0259ª

Ester S. Buchholz, Ph.D. (1987). The Legacy from Childhood: Considerations for Treatment of the Adult with Learning Disabilities.  Psychoanalytic Inquiry   7: (3) 431-452



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