lunes, 21 de enero de 2013

Restricciones


"Estimados contactos de Facebook, por motivos que desconozco me han restringido el número de veces que puedo compartir mis publicaciones. Cosa que no comprendo, ya que lo hago de modo desinteresado y no son ofensivas para nadie.  Esta acción inesperada me ha dejado algo fastidiado. No me gusta que me corten las alas. Por ello, he decidido enviar la información restringida por correo a todos mis contactos. Si me cancelan la cuenta del Face por ello, me pueden encontrar en mi blog "Un Hombre En Una Botella" Un cordial abrazote para todos y os dejo uno de los enlaces conflictivos."


Éstas, fueron mis últimas palabras en mi cuenta de Facebook, el pasado viernes, antes de que me restringieran el acceso.
A lo largo de estos años, en él, me he ido uniendo a algunos grupos con intereses afines. En total, he sido aceptado en 66 grupos, en los cuales comparto, cuando me es posible, las entradas que subo a este blog. El caso, es que el Martes 16, el sistema de Face solo me permitió compartir en 24 de los 66 grupos de los que soy miembro. Cosa que me sorprendió, pues hasta el año pasado, compartía libremente mis publicaciones sin ningún tipo de restricción.
Fue un suceso de lo más extraño, estaba compartiendo alegremente una de mis ultimas entrada, cuando, de repente, se abrió una ventana de control de seguridad, advirtiéndome, que si persistía en el uso indebido de la función se me impondría un bloqueo. Sorprendido pensé: ¿Cual es el uso indebido?... ¿Qué hay de malo en compartir, con los contactos y grupos que siempre han aceptado mis publicaciones?... ¿No es esa la finalidad del FaceBook o es que su política ha cambiado y yo no me he enterado?...
En el momento, me quedé algo mosqueado, pero luego, me distraje con otros asuntos de mayor relevancia que eclipsaron el citado suceso, relegándolo al olvidarlo. Cosa que no debí hacer, pues, al siguiente día, volvió a suceder lo mismo con una irritante variable: Que solo pude compartir en 12 de los 66 grupos en los que estoy aceptado, antes de que la enojosa ventanita restrictiva volviera a aparecer.
Comprendiendo que la restricción no era casual, opté por enviar la nueva entrada por correo electrónico a todos mis contactos, avisándoles del posible bloqueo de mi espacio Face. Lamentablemente, solo me permitió informar a 62 amigos de los 620 que tengo, antes de contraatacar la reiterada ventana. No sirvió de nada, que tomara la precaución de realizar los envios en dos tandas, una de 30 el mismo jueves por la noche, y otra de 32 el viernes 18 por la tarde. Aun así, el sistema, me seguía considerando un chico malo.
Es posible que éste, se enfadara conmigo por enviar los mensajes de uno en uno. Pero resulta, que enviar un mensaje único a todos mis contactos, es igual de engorroso, ya que, del mimo modo, he de ir poniendo uno por uno los nombres de los mismos en la casilla de destinatario. A pesar de ello, el citado viernes 18, probé ha hacerlo de ese modo. Seleccioné 33 amigos de mi lista de 620 para continuar, temerariamente, avisando a mis contactos. En principio, todo parecía ir bien. Redacté el mensaje, cargué el enlace de la entrada e inserté los nombres de los destinatarios en la casilla correspondiente. Pero al darle a enviar, éste, sale denegado, abriéndose consecuentemente la consabida ventana de advertencia y apareciendo un curioso mensaje en mi correo, que resulto ser el supuesto mensaje denegado, que se había convertido en una conversación abierta, (aprovecho la ocasión para transmitir mis más sinceras disculpas a las personas afectadas) la cual borre en cuanto me percaté de ella. Acto seguido, mi Face hizo caput, y no hubo forma de volver a entrar.

Cuando suceden estas cosas, uno no puede evitar sentir al ojo del gran hermano clavándose en la nuca. Es curioso el cariño que se le puede llegar a tomar a unas personas con las que nunca has hablado cara a cara, con las que solo compartes habitualmente alguna que otra cosa. Duele que te quiten lo que con tanto mimo y esmero has alcanzado. Pero claro, ese es el precio a pagar por entrar en una red social. Estos se reservan el derecho de admisión con todo lo bueno y malo que ello implica. A fin de cuentas, no dejan de ser meras empresas en busca de sus cuotas de mercado, vendiendo la posibilidad de poder saciar el anhelo de sociabilizar que todo ser humano lleva dentro. A quien no le resulta tentador, que le ofrezcan reencontrarse con todas las personas con las que compartió momentos entrañables en distintas etapas de su vida, sin que la distancia sea un jandicac para rememorar el pasado. Y si además, te ofrecen la posibilidad de poder tener un espacio privado en Internet, donde poder compartir con ellas lo que quieras, la tentación se vuelve irresistible. Pero no nos engañemos, no han credo nada nuevo, solo han cogido cosas que ya existían para crear un paquete atractivo a los ojos del usuario. Cualquiera, que como yo, haya vivido el nacimiento y evolución de Internet hasta lo que es hoy en día, os lo puede ratificar. De hecho, el nivel de sumisión en la red de redes, es mayor dentro de una red social que en el mimo Internet. Piensa, que estás dentro de una “subred” en la que siempre tienes un precio a pagar. Entre más datos tuyos les des, mas fácil es que tus amigos te encuentren y más fácil es para ellos comercializar con dicha información. Entre mayor es tu necesidad de compartir, mayor es el numero de travas que te van poner, para que, agotado, decidas pagar por obtener el privilegio de llegar a más personas. Dicho de otro modo: “Nada es gratis y así, seguirá siendo.”

Corríjanme si me equivoco, pero creo recordar, que hubo un tiempo en el Facebook, en el que podíamos compartir sin restricciones y enviar correos simultáneos a todos nuestros contactos sin que se convirtieran en conversaciones abiertas. Es más, si la memoria no me falla, había una opción que nos permitía seleccionar a las personas que deseábamos que recibieran nuestros correos. Da la impresión, de que con la excusa de hacer de Facebook un lugar más seguro, han ido cerrando el círculo, limitando la libre circulación de información. ¿De qué sirve tener tantos amigos si no puedes hacerles llegar tus mensajes al unísono?... Publicar en el muro está bien, pero no deja de ser un envío aleatorio, unos lo ven y otros no. ¿Quien está las 24h del día pegado a la pantalla para ver lo que otros cargan? Honestamente, yo no tengo tiempo ni ganas. Personalmente, prefiero que me envíen sus creaciones y novedades por correo o que las compartan en un grupo en el que yo este inscrito. Lo lógico, es que si ya has hecho una selección de personas interesantes, puedas comunicarte y compartir libremente con ellas sin restricciones. Esto me huele muy mal. Hace que le vea los dientes al lobo. Hablando claro, si quieres dar a conocer tus creaciones ¡paga! simple y llanamente. Eso hace que el eslogan "Facebook es gratis y lo seguirá siendo" pierda su significado. Habría que añadir una anotación posterior que dijese: “Siempre y cuando, no te extralimites compartiendo porque nos espantas a la gallina de los huevo de oro”. Con ello, no quiero decir, que no me guste pagar un servicio si éste me es útil para mis fines. Lo que expongo, es que si quieren cobrar, que lo digan abiertamente, porque eso de ponerte la miel en los labios para luego dosificarte la dosis resulta molesto.

No hace mucho, cuando alcance los 200 seguidores en la versión de este blog en Facebook, estos, se pusieron en contacto conmigo para felicitarme, y de paso, obsequiarme con un bono de 30 euros para anunciar dicha página personal en el lateral del Face. Asegurándome, que con ello, obtendría más “me gusta” en la misma. Admito que me interese por la propuesta, más por ver como funcionaba la parte comercial que por obtener más seguidores. (La vena profesional tira mucho) No obstante, una vez vi como funcionaba, rechacé amablemente la oferta. Si yo estuviera mínimamente interesado en obtener beneficios con lo que hago, habría llenado este blog de publicidad emergente, como hacen la mayoría de los Blogueros. En dicho caso, no tendría reparos en pagar para promocionar mi producto en Face. Pero ese no es el caso, este blog y sus sucedáneos, son fruto del altruismo y el afán de superación personal. Comparto porque me gusta, sin afán de lucro ni de incomodar a nadie. Los que me siguen, son libres de quedarse o irse, los que invito, son libres de aceptarme o ignorarme. Haya o no haya receptores de lo que transmito, seguiré enviado mis mensajes en botella, porque esa es la finalidad del mismo, flotar a la deriva hasta encontrar un alma dispuesta a sustraer lo que porto en mis entrañas.

NOTA: Sí alguien quiere migrar de Face a este blog, en la columna derecha, hallara algunas formas de hacerlo. La más discreta es la subscripción por correo electrónico. Un cordial abrazo para todos.

Ilustración ©MarcoASantanaS
No dudes en comunicarme cualquier error que halles en mi escritura. Toda contribución a mi cruzada será bien recibida. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario