viernes, 1 de febrero de 2013

Balance


La mar está en calma, sopla una leve brisa fría que combinada con los calidos rayos solares de la mañana, dan lugar, a una atmósfera ideal para dejar varada mi botella y hacer uso del consabido diario de Bitácora.

Hoy es un día perfecto para hacer balance. Está incursión náutica en el mar de la vida, iniciada en el 2010, está durando más de lo que en un principio preveía. No pretendía corregir mis problemas de comunicación de la noche a la mañana. Sabía que me iba a costar, pero no contaba con que el proceso fuera a durar tanto. Una parte de mi, auguraba, tiempo atrás, un final repentino y descorazonador. Pero gracias a que mi fuerza de voluntad suele predominar ante el influjo de los espíritus del desaliento, permanezco aun aquí. Al pie del timón, avanzando en la ruta que ingenuamente me tracé, en estas, las impredecibles aguas del conocimiento.

Sé, que a veces, me repito más que un cromo con las ideas que transmito. Que más de una vez, he llegado a ser cansino, hasta para mí mismo. Pero poco o nada puedo hacer al respecto. Lo que transmito es lo que soy. Esas son las cosas que dan vueltas en mi cabeza. Sí probáis, como yo, ha exteriorizar lo que lleváis dentro, tarde o temprano, os pasará lo mismo. Os daréis cuenta, de que os repetís, en demasía, con determinadas cuestiones, correspondientes, claro está, a las vivencias personales que hayáis tenido.

Como ya os he contado, he comenzado el año con mal pie en el Facebook. Mi cuenta personal se corrompió y cada vez que intentaba compartir o publicar alguna de mis entradas, me veía bombardeado por ventanas emergentes de alarma, prohibiéndome realizar dichas funciones bajo amenaza de bloqueo del servicio. Ha sido una experiencia muy engorrosa, pues al final, la única alternativa viable, era cerrar la cuenta y crear una nueva. Cosa que he intentado evitar a toda costa, pero que al final, ha sido inevitable. En mi afán por salvarla, encontré, dentro del mismo Fece, una opción que me permitía convertirla en página, por lo que, viendo que no era capaz de solucionar el problema, me agarre a esa alternativa, como a un clavo ardiendo, e hice el cambio, cruzando bien los dedos.
Las consecuencias han sido algo catastróficas, no alcanzan la fatalidad de perder la cuenta definitivamente, pero si que hacen que la victoria sea amarga. Al hacer el cambio, he perdido toda la información que había subido, todos los grupos a los que me había unido, todas las páginas que seguía, todos mis seguidores RSS y 88 amigos que no sé donde abran ido a parar. La cuenta, transformada perfectamente en página, se mostraba bacía de contenido ante mis ojos, con la consoladora excepción, de conservar la mayoría de mis contactos.
Ante este panorama, me he visto obligado a empezar de cero. Reconstruir lo que tardé tres años en construir, no está siendo tarea fácil. Recuperaros a todos quizá sea un objetivo inalcanzable. No obstante, aquí me tenéis intentándolo. Ruego disculpen las molestias que os pueda generar con la citada labor. Quien sabe, es posible, que algunos me echen de menos y me estén buscando en la red del Face. Por ello, sigo con el mismo nombre y la misma estética. Así, les será más fácil encontrar el camino de vuelta. Por otro lado, aquellos que no deseen continuar haciéndome compañía en mi viaje, les deseo lo mejor y les agradezco enormemente el tiempo que tan gentilmente me dedicarón.

Volviendo al balance de los objetivos alcanzados en este blog, me satisface comprobar, que algunos os habéis animado a suscribiros a él, para no tener que esperar a que cargue las entradas en la versión del Face. La evolución del mismo, desde un punto de vista general, es satisfactoria. Podría ser mejor, lo sé, pero me es totalmente imposible dedicarle más tiempo del que le dedico. De hecho, suelo pecar de excederme en el estricto margen de tiempo que le tengo asignado, con el consecuente detrimento de otras cuestiones de mayor relevancia. Me entusiasma ver, que cuando zarpé en mi botella, allá por el 2010, solo era capaz de redactar unos párrafos, y que ahora, si no me pongo un límite, podría pasarme horas escribiendo. Sigo cometiendo muchos errores, los factores que influyen en ellos no siempre tienen que ver con la regadera que uso como memoria, esa que expulsa por un lado, todo lo que entra por otro. A veces, las prisas, los traicioneros correctores ortográficos, o simplemente, el cansancio, hacen la tarea difícil, pero como pueden comprobar, no me rindo.

El objetivo que me marqué, de narrar una historia de género fantástico por episodios sigue en pie, aunque no haya publicado nada últimamente. Esta tarea, es más laboriosa que las Bitácoras o los mini-relatos, por la sencilla razón, de que me he de ceñir a la línea argumental que me he marcado, y no olvidar los cabos sueltos que voy dejando para mantener la expectativa del lector. En estos momentos, tengo el capitulo 8 a punto de caramelo y otros dos mas en el horno. Lo comento, para que no sufran los que la están siguiendo.

Con relación a mis canciones, hago lo que puedo, algunos me han escrito demando más, pero como he dicho, el tiempo es un jandicac. Ello implica, encontrar un momento de calma, sin que mis muñequitos diabólicos me roben el micro, para poder hacer la grabación casera correspondiente. Por otro lado, también cuenta, que la calidad de ésta, sea medianamente asentable, para que al pasarla a MP3, no se deteriore demasiado. El área de técnico de sonido no es mi fuerte, no insinúo, que como cantautor sea la panacea, solo que me defiendo mejor que con las variables auditivos de las salidas de las mesas de sonido y sus posteriores consecuencias al realizar la grabación de la maqueta.

Beno, no me enrollo más. Me pondré un “Suficiente raspado” como nota, porque sé, que puedo dar más de mi. Un cordial abrazo, seguimos en contacto y una vez más, muchísimas gracias por vuestra infinita paciencia.


Ilustración ©MarcoASantanaS
No dudes en comunicarme cualquier error que halles en mi escritura. Toda contribución a mi cruzada será bien recibida. 

yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez

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