jueves, 16 de mayo de 2013

Contratiempos Y Otros Imprevistos


En estos momentos soy presa de la realidad. Ésta, me tiene bien sujeto con sus poderosas garras, impidiendo que asome mi prominente nariz por las ventanitas del ciberespacio. Lamentablemente, estoy sin ordenador por tiempo indefinido, por lo cual, dependo de la disponibilidad de uso de equipos ajenos. Mi estimado Mac G5, tras ranquear, con unos días mejores que otros, durante un agradecido periodo de tiempo (después de su última recaída) ha estirado la pata, aparentemente; y en estos momentos, no tengo capital para invertir en un equipo nuevo. Hay prioridades de mayor relevancia que no pueden ser desatendidas. Por otro lado, en casa, estamos haciendo algunas reformas, cuyo reclamo llevábamos tiempo ignorando, por lo que no se podían demorar más. Y por último, para bordar la presentación de este empalagoso pastel, con una enorme, brillante y dulzona guinda, he perdido categóricamente en la democrática votación familiar de incorporar una mascota a la familia; en consecuencia, ahora me veo atendiendo a un cachorro de Labrador de dos meses y medio, que no entraba, ni por asomo, en mis objetivos a cumplir, ni a corto, ni largo plazo. Me gustan los animales, pero en estos momentos de mi vida, tiendo más a quitarme responsabilidades que a asumirlas. Ya es bastante complicado mantener la botella a flote y cumplir con las expectativas familiares y laborales, sin ese alocado y enternecedor añadido a mi rutina diaria.

A razón de estas cuestiones, no he podido hallar el tiempo, ni el momento, ni el lugar adecuado para relajarme y dejarme llevar por mi inquieta imaginación. Así pues, es un hecho irrefutable, que el peso generado por el ancla de la perdida de equipo, el lastre acumulado por las reformas no atendidas a su debido tiempo y la imprevista incorporación de un nuevo y canino miembro al círculo familiar, han repercutido inclementes en mi lírico viaje en botella en los mares del ciberespacio. Consiguiendo que éste, se halle, actualmente, más retenido que detenido. Pues, como creo haber citado en alguna de mis anteriores entradas a este blog, los engranajes de mi máquina generadora de sueños no entienden de demoras. Siguen “Cachum, Cachum” proyectando imágenes en mi sesera, como uso y costumbre, sin dar cuartel, ajenas a lo que le pueda suceder a mi embarcación inhabitual. Sin considerar el cómo, el cuándo y el donde. Por lo cual, las ideas que brotan sin la fortuna de ser plasmadas sobre la marcha en un soporte que las hagan perdurar, son devoradas al segundo por el voraz y oscuro espíritu del olvido. Generando en mí, una inexplicable sensación de pérdida, difícil de expresar. Consecuencia de lo que pudo haber sido y no fue, de lo que pude haber dicho y no dije, de lo que pude haber sentido y no sentí.

Sumido en ésta desazón, que solo entienden aquellos que gustan de transmitir lo que bulle en sus corazones, en situaciones críticas como esta, en las que se ven privados de su medio de transmisión. Me dejo arrastrar, sin oponer la más mínima resistencia, por una descorazonadora y aplastante desmotivación. Al tiempo, reservo las fuerzas en espera de la chispa primigenia que reactive la luz interior, ahora dormida, que siempre ha brillado en mi. Pues no dudo, que llegado el momento, resurgiré, a modo de destello cegador, de estas frías y polvorientas cenizas. Tal cual Fénix pirotécnico, desplegando sus llameantes y extensas alas hacia el vacío opresor, y sesgando en el acto, poderoso e imperturbable, las citadas ataduras, inmerso en un frenético y ascendente, rumbo hacia el luminoso y adictivo reino de la imaginación.

Ilustración ©MarcoASantanaS
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yrunay@gmail.com © Marco Antonio Santana Suárez